http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.1gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.2gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.3gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.4gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.5gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.6gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.7gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.8gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.9gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.10gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.11gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.12gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.13gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.14gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.15gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.16gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.17gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.18gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.19gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.20gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.21gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.22gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.23gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.24gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.25gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.26gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.27gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.28gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.29gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.30gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.31gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.32gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.33gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.34gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.35gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.36gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.37gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.38gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.39_INFORMATICA_feb.-13-172256-2018_Conflictgk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.40gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.41gk-is-92.jpglink
http://agustinashermanasdelamparo.com/modules/mod_image_show_gk4/cache/slideshowheader.42gk-is-92.jpglink
«
»
Loading…

Artículos

Escritos del Siervo de Dios

                                       ESCRITOS DEL SIERVO DE DIOS

 

            Aunque capacitado para la actividad literaria no la cultivó con una dedicación especial. Creemos que el conocimiento de sus escritos puede ayudarnos a apreciar mejor su persona y su espiritualidad.

 

                        Ofrecen en todos sus puntos una doctrina teológica y moral, totalmente de acuerdo con el magisterio de la Iglesia. No solo no contienen error alguno en el orden de la teología y moral católicas, sino que presentan un cuerpo de doctrina de gran valor especialmente en lo que concierne a la vida espiritual y religiosa. No son de orden especulativo sino práctico, pero en todos ellos la mejor teología del tiempo en que fueron redactados aporta su luz a las directrices y normas prácticas por las que el SdD. pretende orientar la profesión religiosa de aquellas a quienes se dirigen los escritos.[1] No hay nada contrario al dogma y a la moral católica. Aparece como modelo de vida cristiana, fundamentado en la virtud de la caridad.[2]

 

            División y elenco de los escritos del SdD. Dada la finalidad asignada a este capítulo dentro del conjunto de la Positio, pensamos que una panorámica general de sus escritos es suficiente para ilustrar esta faceta del SdD. Subdividimos los escritos que a continuación se expresan:

 

            a) Cartas;

            b) Sermones;

            c) Escritos para el Instituto;

            d) Escritos varios.

 

            Se hace notar que después de la clausura del proceso informativo en noviembre de 1992 han aparecido diversos documentos, sobre todo cartas durante la investigación que se ha ido haciendo para la redacción de la presente Positio.

 

            a) Cartas. Del epistolario del SdD., se conocen 239 cartas, escritas por él o dirigidas al SdD., desde 1852 hasta 1894. De éstas solamente 217 fueron presentadas en el Trasumptum, las 22 restantes han ido apareciendo posteriormente en archivos diversos, aunque la mayor parte se conservan en el Archivo General de las Agustinas Hermanas del Amparo, éstas se presentarán en la sección de documentos extraprocesa­les. De un buen número de cartas se conservan los manuscri­tos autógrafos, de cuya autenticidad no cabe duda, siendo bueno su estado de conservación.

 

            A lo largo de su vida encontramos abundante correspondencia epistolar del SdD. con diversas personas y estamentos. La primera de que disponemos data del 31 de octubre de 1852. Todos le demuestran afecto, respeto y admiración, dándole cuenta de los más variados temas.

 

            Muchas de ellas son meras convocatorias al consejo general, superioras locales y maestras de novicias y profesas, escritas con el rigor técnico y la brevedad que piden las mismas. Otras tienen el carácter de informes al obispo, sobre la marcha de la Congregación y el fiel cumplimiento de cuanto aquel hubiera mandado. Con todo, aun en estos documentos de suyo áridos, encontramos siempre el párrafo devoto y ferviente, que declara el celo de que estaba impregnada el alma del SdD. Así dando cuenta al obispo de la toma de posesión de la primera superiora general, dice en el párrafo final:

 

                        el celo y las bellas circunstancias que distinguen a la superiora, y la docilidad, fervor y buenos deseos de las Hermanas, me hacen esperar que el comporta­miento de una y otras será conforme reclama la mayor gloria de Dios, el servicio del prójimo y en bien de la congregación.[3]

 

            En otras ocasiones se dirige al obispo para que apruebe las resoluciones tomadas por el consejo general según norma de las Constitucio­nes. Concretamente las adoptadas por el consejo en la reunión trienal de Pentecostés de 1873 fueron de una gran transcendencia para la vida de las comunida­des. El SdD., había pedido oraciones especiales antes de la redacción final de las mismas.[4] No contento con redactar y exigir el cumplimiento de estas resoluciones insiste en ello, de acuerdo con su consejo, dando otras disposiciones y corrigiendo algunas cosas de las anteriores.[5]

 

            Otros documentos de este mismo apartado se refieren a horarios de las distintas casas de la Congregación, provisión de cargos, vicariatos[6] y otros puntos adicionales. Los cinco vicariatos que fueron creados en 1885 tuvieron una vigencia efímera, ya que con las nuevas constituciones de 1886 quedaron suprimidos, lo mismo que el cargo de superiora general, siendo sustituido por el de visitadora general, en la persona de Sor Gertrudis Alemany. De esta mujer admirable había escrito el SdD., al proponerla en la terna, al prelado lo siguiente:

 

                        descuella entre todas en el ramo de la caridad y por su mucho celo y práctica en ella ha venido a ser el tipo y la heroína de la misma, captándose la admiración de las hermanas y de los fieles que la conocen.[7]

 

            Tal vez la más emotiva comunicación que dictó el SdD., fue aquella en que, temblándole el pulso decía a sus hijas que acababa de renunciar a su cargo de superior. Esto ocurría el 10 de enero de 1893. Tres días antes había presentado al obispo su dimisión.[8] Mantuvo correspondencia con sacerdotes de los pueblos, por asuntos relacionados con la expansión de la Congregación[9] o para dar informes sobre algunas jóvenes con intención de ingresar como postulantes y con personas seglares por cuestiones diversas,[10] así como algu­nas religiosas de la caridad, que trabajaban en los centros de beneficen­cia de los pueblos, sobre los expósitos, las nodrizas o la recaudación de alimentos destinados a estos centros[11] o proporcionando informes sobre alguna joven que deseaba ingresar en la Congregación.[12] Obispos, gobernado­res, autorida­des... todos piden consejo y ayuda o cuando menos muestran agradeci­miento.

 

            Hay una carta de don José Tarongí Cortés[13] fechada el 5 de noviembre de 1886 escrita y dirigida al SdD., desde el colegio‑seminario de teólogos y juristas del Sacro‑Monte de Granada, a fin de que interceda ante el obispo, ya que desea presentarse a las elecciones de lectoral en Mallorca, pero sobre todo poder regresar a la isla para estar al lado de sus ancianos padres. Dice textualmente:

 

                        No tengo ‑Muy señor mío y venerable sacerdote,‑ no tengo el honor de conocer a V. personalmente; pero la fama de su virtud me anima a escribirle estas cuatro líneas. Es mi objeto consultarle sobre la conveniencia o inconve­niencia de tomar parte yo en las próximas oposiciones a la lectoral. ¡Vivo tan lejos de mi país! Sería mi mayor dicha el poder vivir en compañía de mis ancianos padres. Vd., que es bondadoso, me dispensará el atrevimiento de pedirle que, si lo cree conveniente, se lo insinúe al prela­do, removiéndose las dificultades que la costumbre o la mala voluntad hayan acumulado en otros tiempos. Con tal esperanza, me ofrezco de V. affmo. S.S. y C. Q.S.M.B. José Tarongí.[14]

            El SdD. le contestó el 11 de noviembre de 1886.

    

                        Doy a V. las más expresivas gracias no sólo de la inme­recida atención que tiene V. la bondad de dispensarme en su apreciable del 5 último, sino también del ejemplar del discurso de inauguración de curso leído por V. en ese Semina­rio, que recibí días pasados. Respecto de la consulta y encargo que V. me hace, sólo podré decir a V. que este Sr. obispo salió para la santa visita el 3 de este mes, y no se sabe cuando regresará, y en cuanto a lo otro, siento no poder dar a V. consejo alguno por tratarse de un asunto que tiene relación íntima con este cabildo, cuyo sentido completamente ignoro. Aprovecho esta ocasión para ofrecer a V. los servicios de mi insignifi­cante persona si algo se ofrece que esté a mis alcances, mientras queda de V. affmo. S.S. y C. Q.B.S.M.[15]

 

            A continuación exponemos el total de las cartas conocidas, clasificadas según los destinatarios.

 

            - Autoridades civiles: 24

            - Jerarquía eclesiástica: 98

            - Congregacionales:

                                               a) fundaciones: 16

                                               b) gobierno: 23

                                               c) sacerdotes: 46

            - De amistad: 5

            - Otras: 5

 

            b) Sermones. En este apartado haremos una breve descripción de los sermones o exhortaciones conservados.

 

                        1) Manuscritos. Se conservan en AGAHA, transcritos en la obra: Espíritu y vida de las Agustinas Hermanas del Amparo.

 

            Sermones propiamente dichos solamente hay uno. El resto son exhortacio­nes dirigidas a las hermanas.

 

                        2) El Contenido. La santidad, caridad, paz y unión entre las hermanas son los más abundantes.

 

                        3) Sermones editados.

 

            El único que se conserva en el archivo general de la Congregación es el que hace referencia a la toma de hábito de dos jóvenes en Alaró (Mallorca) el 6 de noviembre de 1881 cuyo texto original está en mallorquín.[16] Más ejemplar que los ritos es la doctrina que el S. de D. enseñaba, cuando llegaba una de estas efemérides en los discursos antes de imponer el hábito o aceptar el compromi­so de la nueva profesa. De entre todos se conserva uno que pronunció en Alaró el 6 de noviembre de 1881.[17] Por su contenido y riqueza de doctrina, por su devoción y hasta por su estilo vale la pena leerlo con calma. Habla en estilo directo y se dirige a la postulante

 

                        es preciso que antes abandonéis los vestidos del mundo, y rompiendo los vínculos corre en libertad por el camino de la virtud, para alcanzar el cielo fácilmente.[18]

 

            Expone las excelencias de los votos y las felicita porque Dios se ha fijado en ellas de entre millones de personas, para elevarlas a destino tan alto y envidiable; su vocación debe despertar a tantas almas aletargadas en la indiferencia o que resisten a los impulsos de la gracia, con que Dios llama a la puerta de su corazón. Es una invitación a las jóvenes a abrazar la vida religiosa y a los padres de éstas a ser generosos.[19]

 

            c) Escritos para el Instituto. Agrupamos en este apartado todos los escritos del S. de D. que tienen relación con el Instituto: Constituciones, normas o reglamentos para los diversos colegios, circulares y exhortaciones a las hermanas de la Congrega­ción.

 

                        1) Bases, reglamentos, constituciones y otras normas

 

                        · Bases para el Instituto de Hermanas del Amparo, en la inclusa 1859.[20]

 

            El primer documento importante relacionado con el inicio de la Congregación de Agustinas Hermanas del Amparo son las bases que dictó el SdD., en 1859. En estas bases está diseñado el objeto y finalidad del Instituto, que más tarde habría de ser ampliado, pero siempre sobre este documento inicial. Contiene trazados casi desde el inicio, los principios fundamentales de la Congrega­ción. Se puede decir que las Constituciones son su desarrollo.[21]

            Las Hermanas del Amparo constituían ya desde este momento una asociación de caridad que tenía como meta,

 

                        amparar y cuidar a los infelices y necesitados, con cuyo servicio auxiliado por la práctica de los consejos evangélicos, se procura la santificación de las personas que la componen. No niega sus servicios a nadie que necesite de ellos y según Dios los reclame, mientras no sea en perjuicio de los desvalidos, y sus miras se extienden hasta donde alcanzan los confines de la caridad.[22]

 

            Como asociación quedaba canónicamente unida a la tercera Orden de San Agustín,

 

                        participando de sus prerrogativas e indulgencias, aunque sin depender las hermanas de los religiosos agustinos.[23]

 

            Como Regla observarán la de San Agustín y el Reglamento especial adecuado a su institución, que marca las obligaciones generales y particulares de cada una de las hermanas.[24]

 

            En lo espiritual, dependerán del prelado diocesano como su jefe superior, y en lo temporal, del sacerdote que sea director inmediato de la Inclusa de Palma como su superior ordinario. Bajo las garantías que fijará un reglamento especial las hermanas cuidarán

 

                        de los enfermos a domicilio en todo lo que permiten las circunstancias y la decencia de su sexo, sin que puedan recibir estipendio alguno, ni aún en calidad de limosna. Los donativos con que voluntariamente se les quiera favorecer, se entregarán al superior y en su defecto a la hermana mayor.[25]

 

            Estas Bases preveían ya la expansión del Instituto por medio de lo que llamaban casas subalternas, dependientes de la principal. A estas nuevas residencias podrán ser destinadas las hermanas que convenga, según las necesidades y deseo de los pueblos en que se establezcan, teniendo una de ellas título de maestra.

 

            Como el Instituto había nacido en una inclusa, el primer reglamento estará dictado un poco bajo esta impronta y a tenor de las necesidades de la misma. Al leer este reglamento de régimen interior y en las primeras disposiciones se observa que el SdD., era un hombre tan espiritual como práctico. Quizá un tanto autoritario, como lo exigían aquellos tiempos, hasta el punto de que las Hermanas dependían totalmente de él

 

                        en todo lo concerniente al servicio y arreglo del establecimiento y aún en lo espiritual si está habilitado al efecto por el referido prelado.[26]

 

            Este reglamento desciende luego a las obligaciones de las distintas hermanas, según los cargos que ocupen en la Inclusa. Son capítulos breves, en varios artículos, se aplica los oficios del ama de lactancia artificial, de la enfermera, del aya de niños destetados, de la maestra... etc. en una exactitud y un detalle que indica el por qué del éxito alcanzado por el SdD. Sabemos que en la redacción de este reglamento intervino también D. Miguel Garau, secretario de la Junta.

 

                        · Ba­ses que regirán en el hospital[27]

           

            Aprobadas el 24 de diciembre de 1860 por el gobierno de provincia, por las que las Hermanas del Amparo prestarán sus servicios en el hospital,[28] Consta de 18 puntos. El objeto culminante de la reforma era, la variación del servicio personal de las enfermas, sustituyendo el servicio mercenario que entonces había, con el de caridad. Esto se hizo gracias a las Hermanas del Amparo.

 

                        · Reglamento o primeras constituciones[29]

 

            Compuesto por el SdD., fechado el 4 de diciem­bre de 1858 en la inclusa provincial y se transcribe la legislación relativa a la Congregación. Es un reglamento sobre cuyas bases ofrecen sus servicios a los expósitos de la inclusa, las Terciarias de San Agustín, que al efecto se reúnen en la misma casa con el título de Hermanas del Amparo bajo la advocación de Ntra. Sra. de los Desampara­dos, patrona del estableci­mien­to. Consta de 6 capítulos y 66 artícu­los. Fue aprobado por la junta provincial de beneficencia el 24 de Diciembre de 1858.[30]

            El 20 de diciembre de 1865 envió un proyecto de las bases del reglamento de las hermanas Agustinas encargadas de los establecimientos de beneficencia, redactado principalmente por el S. de D.[31]

 

                        · Constituciones de 1866[32]

 

            En los comienzos y durante algún tiempo las Hermanas se rigieron externamen­te en la parte disciplinar y de servicio en los establecimientos benéficos por el Reglamento aprobado por el obispo y por la diputación provincial en los diversos establecimientos de beneficencia y en la parte espiritual por las ordenaciones particulares que, con aprobación del obispo, les había impuesto el SdD.[33] Ordenaciones muy aptas para despertar y mantener el espíritu religioso. Según las prescripciones de la Iglesia, las nuevas congregaciones femeninas debían asociarse y pertenecer a alguna de las órdenes ya aprobadas. El SdD., entronca la Congregación recién formada a la Orden de San Agustín.

 

            Durante el siglo XIX no había una legislación común para los institutos. Esto dio una mayor capacidad de adaptación a tiempos y circunstan­cias. La interven­ción de la Iglesia se concretó en la aprobación de las reglas y constituciones por los respectivos obispos diocesanos y pocas veces llegó al nivel pontificio. Generalmente los fundadores después de haber esbozado su plan, lo plasma­ban y lo transmitían como legado a quienes les seguían en su empresa. Su principal preocupa­ción consistía en encuadrar su proyecto en el marco de la iglesia jerárquica, elaborando las normas acompañadas de citas de la sagrada escritura y principios dogmáticos y ascéticos de los maestros de vida espiritual. Y precisamente en estas leyes es donde se encuentra la fuente más genuina y la expresión más auténtica de la espiritualidad, así como el plan operativo del carisma de los institutos. Anterior a las Constituciones el SdD. escribió un borrador que tituló De los oficios. En este escrito auténtico que se conserva en el archivo de la congregación, se perfila ya claramente la futura forma de gobierno de las comunidades de las Hermanas Terciarias del Amparo.

 

            En otro borrador probablemente de la misma época que el anterior habla de la Maestra, la cual debe instruir a las niñas

 

                        en la doctrina cristiana en todo lo que comprende la enseñanza primaria y en las labores propias de su sexo.[34]

            En un tercer borrador se refiere al servicio domiciliario de los enfermos. Lo que en este escrito se dice, coincide casi literalmente con el capítulo correspondiente de las Constituciones posteriores. Uno de los documentos claves entre los escritos que salieron de la pluma del SdD. son las Constituciones de 1866. Pasados algunos años y contando el instituto con tres comunidades distintas: inclusa, hospital y las religiosas destinadas al servicio de los enfermos a domicilio y llegando a 50 el número de Hermanas, el SdD., consideró prudente redactar las constituciones, por las que debería regirse en adelante la nueva asociación. Redactadas después de intenso estudio y meditación el 2 de enero de 1866 las presentó al obispo, que las aprobó el 10 de marzo, recibiendo así la institución la forma, estructura y categoría de verdadera congregación religiosa.[35]

 

            Examinadas atentamente las constituciones revelan el talento y la destreza del SdD., en saber extraer de las diferentes constituciones de otras Congrega­ciones de que tuvo que servirse, lo mejor para dar una perfecta organización y disciplina a la Congregación. El texto de estas primeras constituciones preparado por el SdD. para dar inicio a la obra se conserva en el archivo de la congregación y lleva por título:

 

                        Consti­tuciones de las Hermanas de la Caridad Terciarias de San Agustín de la diócesis de Mallorca, aprobadas y mandadas observar por el Excmo. e Ilmo. Sr. D. Miguel Salva. Palma de Mallorca 1866.[36]

 

            a) Descripción del fascículo

 

            Contiene los siguientes apartados:

 

                        - Constituciones

                        - Decreto de aprobación

 

            b) Contenido

 

            Las Constituciones que se encuentran en su primer borrador original manuscrito y con letra inconfundible de su autor lo forman un cuaderno en cuarto, escrito por ambas caras de 46 páginas. En el texto aparece el SdD. como único fundador. En sus capítulos encontramos los siguientes temas: el primero dedicado al fin del Instituto, continua con la admisión y formación de los miembros que ingresan en la congrega­ción, del régimen de la Congregación; del superior general; de la superiora general; de las personas que deben ayudar al Superior general en el ejercicio de su cargo; del consejo general; de las superioras locales y personas que deben ayudarle en el desempeño de su oficio; de las vicarias; de las personas que deben tener empleos en la congregación y decreto de aprobación.

 

            c) Las fuentes

 

            El SdD. antes de la fundación de la Congregación ya se relacionaba con la Orden de San Agustín. Los ermitaños agustinos existen como orden propiamente dicha desde el siglo XIII, habiéndose propagado rápidamente por diversas regiones, llegaron a Mallorca en el siglo XV.[37] El SdD., resalta los aspectos concretos de la vida agustiniana. El agustino debe proyectar su vida con el fuego de la caridad. Una de las características de estas Constituciones es el decidido empeño en que las Hermanas salieran bien formadas, para poder ejercer dignamente su oficio y apostolado en la sociedad.[38] Constan de 11 capítulos y 97 artículos. Como se ve del examen crítico interno de estas Constituciones, el objeto específico que señala a la Congrega­ción no es otro que,

 

                        tender una mano bienhechora al desvalido, prestar caritativo auxilio al necesitado sin diferencia de clases, sexos ni personas, sirviéndole en sus dolencias y enfermeda­des, no solo en los hospitales y otras casas de beneficen­cia, sino también en las particulares a que sean llamadas las Hermanas, instruir a las niñas en la doctrina cristiana y demás ramos del saber que sea posible, cuidar y auxiliar a cuantos reclamen según regla y por Dios sus servicios, pues sus vastas aspiraciones de caridad se extienden hasta donde alcanzan los confines de tan sublime virtud reina de todas, a imitación de Santísima Virgen, cuyo caritativo manto cobija a todos los necesitados, y encuentran todos en su tierno corazón el consuelo y alivio que su aflicción reclama. Para llenar fin tan noble y elevado, tendrán presente las Hermanas que sirven a Jesucristo en la persona de los enfermos y desvalidos, pues El terminante­mente dice en el Evangelio: que recibirá como hecho a si mismo lo que se haga para cada uno de ellos. Abandona­rán por tanto cualquiera otra obra de supererogación si ha de perjudicar en lo más mínimo a esta obligación fundamental y principal medio de santificación.[39]

 

                        · Reglas para el gobierno de las Hermanas[40]

 

            Como las Constituciones determinan principalmente lo que se refiere a la naturaleza, régimen y disciplina externa de las Hermanas, tuvo que preocuparse el SdD., de formar el interior de las mismas, inculcándolas las virtudes propias de las religiosas y los medios de alcanzarlas. A este fin redactó lo que él llamó reglas para el gobierno de las Hermanas de la Caridad Terci­a­rias de San Agustín, de la diócesis de Mallorca, aprobadas el 19 de mayo de 1866 y mandadas observar por el obispo don Miguel Salvá,[41] seguidas de un decreto de aprobación el 19 mayo de 1866.[42]

 

            Estas Reglas aptas para la guarda de los votos y alcanzar la abnegación, caridad, humildad y unión entre las Hermanas, tan propias de las religiosas, lograron infundir en la Congregación el verdadero espíritu religioso. Contienen 12 capítulos y 74 artículos. Son prácticas y se refieren a la observancia de las distintas virtudes religiosas exigiendo a las hermanas un desprendimiento total. Dedican diez artículos a la caridad, descendiendo a detalles mínimos en lo que al cuidado de los enfermos se refiere, objetivo esencial de las hermanas en aquellos primeros días fundacionales. Como las constituciones determinan lo concernien­te a la naturaleza, régimen y disciplina externa de las Hermanas, el S. de D., tuvo que preocuparse de formar el interior de las mismas, inculcándoles sabiamente las virtudes propias de su vida y los medios de alcanzarlas.

 

            El fin de la Regla era infundir en la Congregación el verdadero espíritu religioso, gracias al cual bastantes religiosas dejaron al morir una luminosa estela de ejemplaridad.[43] Años después el consejo general adoptó unas resoluciones que el mismo SdD., vio muy propias para evitar males y obtener bienes. Estas resolucio­nes iban encaminadas a

 

                        impedir que se relajase en lo más mínimo la santa observancia de las Reglas tan amenazada por los repetidos esfuerzos que hace el enemigo para conseguirlo.[44]

 

            Antes de suscribirlas el SdD. había recibido en contestación un documento firmado por profesas y aspirantes y por el que se comprometían

 

                        a la más puntual observancia de cada una de ellas, según las dictó y entiende nuestro fundador.

 

            En ellas se advierte la sabiduría y prudencia del SdD. cuando dice,

                        las presidentas no harán ninguna particularidad respecto de cualquier hermana, salvo en los casos de enfermedad, siendo muy rígidas en la observancia de la más exacta uniformidad en todas las cosas.[45]

 

            · El Colegio de señoritas Ntra. Sra. de la Consolación

 

            Establecido en Palma en la calle San Cayetano tendría también su reglamento, dictado por el propio SdD. En realidad se trata de unas normas que él llama Programa y que consta de 19 artículos, en los que va detallando el objeto, finalidad y régimen interno del centro docente dirigido por las Hermanas del Amparo. El objeto del mismo era dar a las jóvenes una educación cristiana y la conveniente instrucción en todos los ramos del saber propios de su sexo, para poder con el tiempo desempeñar las diferentes funciones a que sean llamadas en la sociedad.

 

            · Otras constituciones datan de 1886.[46]

 

            Para su estudio seguiremos los siguientes puntos: a) el texto; b) el contenido; c) diferencias entre las Constituciones de 1864 y 1886.

 

            El 20 de mayo de 1886 el S. de D. presentó al vicario capitular por estar la diócesis en sede vacante, los reglamentos y las constituciones después de haber sido examinadas por el consejo general de la Congregación. El 8 de julio de 1886 el obispo de Mallorca aprobó unas Constituciones de las Hermanas de la Caridad Terciarias de San Agustín para ser observadas.[47] Son muy parecidas a las de 1864, pero con algunas matizaciones y adaptaciones. Constan de 11 capítulos y 95 artículos.[48] Estas constituciones quedaron sin vigor al publicarse las de 1895 por el obispo Cervera, aunque conservan toda su virtualidad.

 

            a) El texto. Estas Constituciones, serían el segundo texto preparado por el SdD. Están en lengua española.

 

            b) Su contenido. Son manuscritas. Constan de 11 capítulos y 95 artículos.

 

            c) Las Constituciones de 1886 comparadas con las de 1866

            En 1886 el SdD. redactaba unas nuevas Constituciones. Cuando se trate de admitir a postulantes éstas serán de arregladas costumbres... complexión sana y robusta..., y tendrán al menos 16 años cumplidos.

 

            Al superior general dedica 21 artículos y le pide que sea el apoyo y sostén del instituto. A la que entonces daba el título de visitadora general exhorta a que sea la madre de todas las hermanas y procure mirarlas a todas como a hijas. A las presidentas que amen tiernamente a la Congregación, conozcan a fondo su espíritu y sean muy celosas de la observancia de las Reglas.[49] Constituciones de las Hermanas de la Caridad, Terciarias de San Agustín de la Diócesis de Mallorca,[50] Imprenta de Felipe Guasp y Vicens[51] 1886.

 

            En 1886 la diócesis se hallaba vacante por la muerte de don Mateo Jaume; el SdD., comunica al vicario capitular don Juan Maura, que ante la imposibi­lidad de observar algunas prescripcio­nes de las constituciones en vigor y siendo algunos artículos de las mismas, incompati­bles con el buen régimen e intereses de la Congrega­ción, es conveniente introducir en ellas algunas modificacio­nes. Sustancialmente son iguales a las de 1864 y a las reglas de 1866 aprobadas por el obispo Salvá. Lo variado se refiere a las atribuciones del superior, quien en estas asume casi todas las facultades, incluso la designar confesores a la comunidad. La visitadora general en lugar de ser perpetua es elegida por un trienio, terminado el cual, no puede ser reelegida y los dos años de noviciado se reducen a uno. El vicario general las aprobó el 8 de julio de 1886. En virtud de las nuevas Constitu­ciones cesó en el cargo, que llevaba desde hacía más de 20 años, la superiora Sor Julia Carrió y fue elegida visitadora general Sor Gertrudis Alemany. El SdD. guiado por amor a la Congregación, vio reforzadas aún más sus atribuciones, acompañó la publicación de las nuevas constituciones con una larga carta-presentación, el 2 de agosto del mismo año. Constituye una larga exhortación, llena de ilusión, para la renovación del instituto. Transcurrido un mes tomó posesión el nuevo obispo don Jacinto Mª Cervera.

            En el siguiente año algo estaba pasando a la Congregación. A este estado de cosas alude el superior en su carta circular enviada a todas la Congrega­ción, firmada el 12 de octubre de 1887. Esta intervención cordial y fervorosa del SdD. en el aniversario de las nuevas constituciones y de la celebración de los ejercicios, anima a las religiosas a una gran santidad.

 

            d) Escritos varios

 

            Los escritos que por un motivo u otro salieron de la pluma del SdD., se conservan al menos en copia y algunos de ellos han sido publicados en su biografía y en E.V..., Aparte de las constituciones y reglas de gobierno, aparecidas en 1866 y modificadas en 1886, escribió un catecismo religioso,

 

                        último esfuerzo que hago para obtener el bien espiritual y temporal de la Congregación.[52]

 

            En realidad no es otra cosa que un extracto literal, traducido por el mismo SdD., de cuanto sobre el estado religioso, escriben los Salmanticenses.[53] Publicó un libro de rezo en obsequio de la Virgen. Es un manual de oraciones, propias, casi todas de la orden de San Agustín. En donde encontramos cierta novedad y sobre todo un claro testimonio del celo apostólico que animaba su espíritu, es en los distintos oficios que una y otra vez, redacta con motivo de los cultos que se celebran en la iglesia de la Consolación por él regentada.[54] 

 

            Del SdD. es el Ceremonial para dar el hábito y la profesión en sus distintas ediciones.[55] Hay que destacar también los escritos del SdD. que se refieren a las leyes de la Congregación y el reglamento referente al colegio Ntra. Sra. de la Consolación de la calle San Cayetano de Palma.

 

            Habían pasado las horas de la revolución que había dejado como consecuencia la soledad de los templos; el SdD., deseoso de que se reanudasen en la iglesia citada los cultos de San José[56] suplica al obispo esta gracia. Siempre que tiene ocasión desea que los cultos religiosos terminen con la exposición del Santísimo, lo cual le obligaba entonces, a pedir el conveniente permiso al obispo.[57]

 

            Existen escritos del SdD. que llenan carpetas solicitando la gracia referida, con el fin de dar más realce a los cultos religiosos. De ellos podemos concluir que sus dos grandes devociones eran la Eucaristía y el Sagrado Corazón de Je­sús.[58] Siempre que puede aprovecha algún ejercicio piadoso en su honor y siempre con la finalidad de que sirva de estímulo y mayor fervor y favor espiritual de los fieles.[59]

 

            Unas veces será el triduo que los asociados de la pía unión del Sagrado Corazón de Jesús celebran por el mes de junio.[60] Otras se tratará simplemente de favorecer con mayores gracias a las religiosas.[61] El obispo contestaba de inmediato concediendo el permiso pedido. Esto mismo ocurrirá al llegar la fiesta de su santo patrón San Sebastián[62] y cuando llegue la oportunidad de celebrar el ejercicio de Cuarenta Horas.[63] La devoción al Sagrado Corazón se ve en 1866 al querer construir una capilla en la iglesia de la Consolación.[64] En este sentido cuatro meses antes de su muerte, por el mes de mayo de 1894, volvía a tomar la pluma[65] para escribir al obispo Cervera.

 

                        Considerando que el mejor medio de anunciar las funciones religiosas y mayormente las desconocidas que de nuevo se establecen, es el repique de campanas ocho días antes y al anochecer del día anterior a ellas, como se practica en algunas festividades aún en esta santa iglesia...

 

            Disposiciones y exhortaciones

 

            Son de gran importancia las disposiciones y exhortaciones del SdD. a las hermanas. De su lectura se deduce el interés del SdD. por la pureza de costumbres, por la oración, la unidad y la santidad. Le preocupa sobre todo la buena marcha de la Congregación y la unidad entre las Hermanas para llegar a la santidad. Interesantes y aleccionadoras son las diversas exhortaciones que dirige a las religiosas, todas ellas encaminadas a su perfección de vida y a la buena marcha de las comunida­des.

 

            Al observar cierta frialdad e indiferencia en el seno de la Congrega­ción, el SdD., adoptó en 1873 junto con el consejo general una serie de resoluciones con el fin de evitar males y obtener bienes, ya que el fervor de las primeras hermanas se había enfriado, la Congregación había perdido vida con quejas y murmuraciones y divisiones interiores y la observancia de las reglas se hallaba amenazada en aquellos momentos. La alarma había sonado. Era preciso cortar de raíz los abusos y obtener la observancia a costa de lo que fuese, pero sobre todo hablar al corazón de cada hermana.[66]

 

            Antes de las reuniones del consejo general se dirige a todas las comunidades para pedir oraciones y así obtener luz y acierto en las deliberaciones, el provecho espiritual y temporal de las hermanas, deseando de que se obtenga del Espíritu Divino y se digne derramar sus dones sobre la asamblea a fin de que todas sus resoluciones sean para mayor gloria de Dios, provecho espiritual y temporal de las Hermanas y utilidad del prójimo.

 

                        Después de una lucha tan desastrosa como tenaz sostenida por espacio de 27 años contra los enemigos de nuestras almas, que cuando no han conseguido vuestra ruina han acumulado dificultades a la santa observancia de las reglas, no debemos cejar hasta haber obtenido el más completo triunfo.[67]

 

            Exhorta a las hermanas a comenzar con entrega la nueva era de la Congregación que señala la revisión de las Constitucio­nes penetrándose bien de su espíritu.[68] Anima para vencer todas las dificultades.[69]

 

                        Haya fe viva, haya devoción verdadera, haya fervor ardiente y en breve tiempo habrá cambiado el aspecto de la Congregación: se buscará la gloria de Dios, se amará de veras a Dios y se obtendrá el espíritu de Dios.[70]

 

            No cabe duda de que quiere a sus hijas santas.

           

                        Aprended a mirar únicamente a Dios en todas las cosas, a respetaros y amaros tiernamente en Dios y por Dios, a cumplir fielmente vuestros cargos por Dios, a acatar y sostener la autoridad de Dios en todas las personas que la represen­ten, y así fácil será el mandar, y mucho más el obedecer. Cerrad los ojos corporales, para que los del espíritu vean claramente a Dios en todas las cosas, faciliten en todo la santa observancia y hagan reinar en vuestros corazones la paz de Dios, aquella paz que sobrepuja todo sentimiento humano y transporta de alegría espiritual a las personas que moran en la casa de Dios. Entonces conoceréis prácticamente cuan buena y alegre cosa es habitar muchas hermanas reunidas, formando una rica corona para glorificar y engrandecer a su santísimo Esposo Jesús: entonces, lejos de vosotras todo temor servil, tendréis una confianza filial con los superiores, anhelaréis sus paternales visitas, y os aprovecharéis de sus avisos, de sus amonesta­ciones y de los santos ejercicios que os prescriban: entonces os gozaréis de manifestar vuestros defectos para remediarlos, de la vigilancia que se os dispense para ayudaros, del cuidado asiduo que se despliegue en toda la comunidad para dilatar vuestros corazones, llenándolos de consuelo, ternura y alegría.[71]

           

                        Ahora solo falta, amadas hijas, que os penetréis bien del espíritu de las Constituciones y Reglas nuevamente ordenadas, y rebosando en ardientes deseos de vuestra santificación, emprendáis con el mayor empeño su más estricta observancia, íntimamente convencidas de que solo con ella podréis ser buenas religiosas, solo con ella seréis fieles a vuestra santa vocación, solo con ella llegaréis a ser santas.[72]

 

            Al año siguiente envió una carta a las hermanas, animándolas a cumplir con las exigencias de la propia vocación. Transcurrido un año de otra exhortación y al no observar avances, sigue empeñado

 

                        en recobrar aquel primitivo fervor, para que no se enfríe la caridad, no se perturbe la paz, no se destruya la unión, ni se pierda el respeto y la obediencia a los mismos superiores, coartándoles la libertad de acción que les corresponde para cumplir debidamente los deberes de su cargo. Es preciso tener siempre grabados los puntos siguientes: perpetuidad de la vocación, los votos y la regla.[73]

 

                        De desear es que meditéis mucho esta carta y bien penetradas de su contenido resolváis eficazmente llevar a efecto los propósitos de los últimos ejercicios; detestar y aborrecer toda clase de quejas, resistencias y recrimina­ciones; apreciar la dignidad de esposas de Jesucristo, respetando siempre la vocación; observando con exactitud los votos religiosos y los artículos de la regla; haciendo los mayores esfuerzos para obtener la unión íntima entre todas, prenda de paz y de alegría.[74]

 

            En marzo de 1888 dio instrucciones a las herma­nas, para lograr una mayor observancia de sus obligacio­nes.[75] Y anunció a las comunida­des el envío de un catecismo religioso para su estudio, porque considera que la ignorancia de la doctrina religiosa, es causa de la inobservancia de la regla y constituciones. Con sus desvelos y la cooperación de todas está seguro alcanzar aquello que tanto desea. Un año después exhorta a las Hermanas a cultivar la caridad

 

                        ¿qué queréis, qué buscáis, hijas queridas? Todas, superioras y súbditas, todas queréis, todas buscáis una misma cosa: el bienestar, la paz, la unión. Pero estos bienes tan propios de la vida religiosa parece que huyen de vosotras; y es que no conocéis su carácter verdadero y equivocáis los medios de obtenerlos con facilidad. ¿Cómo puede una religiosa formular ninguna queja contra otra?[76]

 

            En noviembre de 1889 exhorta a todas, superioras y súbditas a perseverar fielmente en la propia vocación y a cumplir la voluntad de Dios, compendiado el medio para llegar a la santidad haciendo la voluntad del Padre. Y les ordena ser santas.[77]

           

            A principios de 1893 creyendo que había llegado el momento de retirarse, después de dar su vida en favor de la congregación, lo comunicó al obispo y a las Hermanas.[78] Escribió una carta a la Congrega­ción, exponiendo los motivos que le han impulsado a tomar tal decisión a la vez que manifiesta el deseo de que sean fieles a la vocación y recen por él,

 

                        Agobiado bajo el peso de la avanzada edad de 82 años que cumpliré el 16 de este mes y de los muchos achaques que padezco, que, lejos de disminuirse con los esfuerzos que he practicado, vienen aumentándose de cada día hasta el punto de hallarme física y moral­men­te imposibilita­do; me veo en la apremiante necesidad de acudir al bondadoso corazón de V.E.I., suplicán­dole se digne admitir la dimisión del cargo de Superior de la Congregación de Agustinas de esta diócesis, que he desempeñado desde su fundación durante el tiempo de 34 años, y que hago por la imposibilidad indicada en que me hallo.[79] Los sacrificios que hasta ahora he hecho para bien de la Congrega­ción son suficiente garantía de que si en algo pudiese servir en su ayuda, a pesar de mi inutilidad, estaré siempre dispuesto para cualquier sacrifico hasta el último aliento, el que procuró no escasearlos para su nacimiento y desarrollo.

 

            A sus hijas les comunicaba como el prelado había aceptado su dimisión.

 

                        Sin embargo, no penséis hijas mías queridísimas que me despido de vosotras, no. Por más que mi ancianidad y quebrantada salud me impidan atender a vuestro cuidado inmediato, motivo por el cual he tenido que dimitir del cargo de superior, soy y seré siempre vuestro fundador, es decir, vuestro Padre que os comunicó el ser religioso, que rodeó vuestra cuna de cuidados paternales, que promovió vuestro desarrollo con sus desvelos, y que ha sostenido siempre contra todo género de sacrificios la Congregación contra todos los contratiempos y contradicciones que se han suscitado, y en pro de la misma acaba de ofrecer hasta su último aliento la ayuda que sus fuerzas le permitan. Cual padre inválido, que cuando otra cosa no puede, retirado en un rincón de su casa ruega con toda la eficacia de su corazón por el bien espiritual y material de sus hijas, así queda vuestro Padre, que a todas os tiene escritas en su corazón, y confía que no siendo ajeno a vuestras oraciones, y fieles vosotras a la práctica de las virtudes religiosas, hemos de reunirnos un día formando coro en el cielo con la gran familia Agustiniana que allí nos llama y espera. ¡Dios omnipotente y misericordioso os bendiga siempre, como en su nombre tiene ahora el tierno placer de bendeciros vuestro afectísimo fundador y padre en Jesucristo.[80]

 

 

 

            1. Biblioteca del SdD.

 

            Para mejor conocer la formación del SdD. nos ofrecen una aportación de capital importancia las publicaciones de su biblioteca. Son obras que él utilizó y que por tanto, nos ayudan a identificar las fuentes de sus ideas y escritos. Actualmente en la casa general de la Congregación en Palma de Mallorca se hallan recogidas 90 obras, algunas de las cuales constan de varios volúmenes que han ido apareciendo en diversos lugares en los que vivió y desempeñó su servicio pastoral.

 

            Consta con certeza que estas obras fueron de su propiedad, porque la mayoría de ellos se hallan en una relación escrita de su puño y letra referente a su casa de Palma, ordenados por estantes o bien porque su contenido aflora a través de sus escritos. Encontramos obras de literatura, historia eclesiástica, vida religiosa, vida de Santa Catalina Thomás[81], vida de la Virgen[82], filosofía y teología, derecho canónico, el catecismo religioso, de San Agustín, espiritualidad y otros.

 

            2. Agustinismo

 

            Son repetidos los testimonios que el SdD. nos dejó de su acendrado amor a San Agustín y a la Orden. Amor y gozo que se acrecienta cuando el comisario apostólico de los Agustinos en España le informó de su próximo retorno a la iglesia del Socorro de Palma.[83] Lector asiduo de San Agustín como se comprueba por sus escritos y por los libros que se conservan en lo que fue su biblioteca particular. Trataba de asimilar su doctrina y vivir como él, aquella caridad y aquel amor a Dios y a los hombres que tanto le caracterizó en toda su vida. Antes de fundar la Congregación ya se consideraba agustino.

 

            Más tarde cifró sus esperanzas de poder encontrar en los agustinos el apoyo que necesitaban las Hermanas. Fue agustino y como tal quiso morir aunque el séquito y los amigos canónigos no pudieran faltar. El espíritu de las primeras normas y constitucio­nes es netamente agustiniano. Uno que no supiera que se trata de un sacerdote secular, diría que estaban redactadas por el más entusiasta admirador de S. Agustín. Personalmente el SdD. se consideró siempre terciario agustino y este agustinismo le llevó a pedir al obispo, indulgencias especiales para dar realce a las fiestas conmemora­tivas del XV centenario de la conversión de San Agustín celebrado en abril de 1887.[84]

 

            3. Espíritu de la Congregación

 

            Abundan en el AGAHA., las alocuciones y exhortaciones a las Hermanas del Amparo, guiadas todas ellas a la fiel observancia de las reglas y constituciones, caminando todas hacia la santidad que habían profesado.[85] Solamente una virtud especial unida a dotes humanas extraordinarias, puede llevar a cabo una obra como la que realizó el SdD. El fundó un instituto religioso a sabiendas de lo que hacía y con un sello característico que supo imprimir a través de sus consejos y escritos. El secreto del SdD. estuvo primeramente en la clarividencia de los fines del Instituto y luego en la exigencia y fidelidad exterior, también imprescindible, para la buena marcha de la comunidad.

 

            En esto como en tantas cosas seguía de cerca a San Agustín cuando decía que las personas consagradas tenían que cumplir la regla no como siervos bajo el peso de la ley, sino como personas libres dirigidas por la gracia.[86] Entre sus papeles aparecen testimonios elocuentes de todo esto, de modo especial en sus cartas. Pero como buen hijo de Agustín sabía muy bien lo que era un cumplimien­to fiel de la Regla y lo que era una rigidez equivocada. Que el superior busque ser más amado que temido.

 

            El SdD. trató de cerca con sus hijas, pero de modo especial con las superioras. La superiora ha de ser ejemplo de paciencia, delicadeza y comprensión entre las hermanas.[87] Encauzó desde el principio la Congregación, por los caminos de la caridad y del amor, exigiendo delicadeza y caridad entre las hermanas. No quería ver triste a ninguna de ellas. Por el contrario, deseaba que estuviesen sanas de cuerpo y de alma. Estaba en el detalle a la hora de dirigir y encarrilar la vida de las comunida­des.[88]

 

            4. Doctrina

 

            Espíritu dinámico y visión amplia, supo dar a la Congregación una ideología y doctrina admirables. Era un espíritu moderno y puesto al día en la profundidad del mensaje evangélico. Aunque no se puede asegurar que conociera a fondo a San Agustín, en su biblioteca particular existen libros relacionados con la Regla, las Constituciones y la historia de la orden, que nos habla de su admiración del Santo y del deseo de que la congrega­ción viviera en profundidad el espíritu y doctrina de San Agustín.

 

            Las ideas y vivencias que iluminan su vida y la de todas aquellas almas que se acogieron responsablemente a su dirección, fueron: Cristo, sobre todo en su dimensión del Sagrado Corazón, la Iglesia, la Madre de ambos y de los hombres, María Santísima, sobre todo bajo el título de Ntra. Sra. de la Consolación, la caridad, fraternidad, unión, paz y como síntesis de todas, la unidad. Pero como fundamento de todo pone el conocimiento de la propia nada: la humildad, sobre la que ha de levantarse el edificio de la unidad y de la paz, fruto del amor. Muchas veces repetía:

 

                        Las Hermanas han de distinguirse por la divisa de tener todas un solo corazón y una sola alma.[89]

 

            Sintetizó el fin de la Congregación en un contenido y lance de caridad al necesitado, sin acepción de personas. Se mantuvo en su propósito la idea misionera. Permitió que una de sus hijas pasara a Filipinas a formar parte de la nueva Congrega­ción de Agustinas. Al morir el SdD. otra de sus hijas quiso ser misionera en Brasil.[90] Aquella sementera está dando hoy abundantes frutos en la Congrega­ción, sobre todo en Perú y Honduras.

 

            5. Enseñanzas

 

            Una vez fundada la Congregación le supo imprimir un sello característico a través de sus consejos y escritos. Desde el principio deseó que se llamaran Agustinas, porque él era agustino de corazón, aunque como sacerdote secular, no profesara la Regla de San Agustín, ni vivía en comunidad. Su secreto estuvo en la clarividencia de los fines del instituto y también en la exigencia y fidelidad a las normas establecidas para el mismo. Con el trato de las Hermanas y en su relación epistolar con ellas, les pedía ante todo, una fidelidad interior, del corazón; pero igualmente un amor a las reglas y una fidelidad exterior, imprescindi­ble para la buena marcha de la comunidad.

 

            En su trato con las Hermanas seguía el consejo de San Agustín porque conocía lo difícil que resulta dirigir una comunidad. Sus miras estaban puestas en ganarse la confianza de sus hijas, en presentar llano y abierto el camino, sin disimular por ello las dificultades y contradicciones que se van a encontrar en su recorrido. Trató de cerca con ellas, con sor Julia, su brazo derecho, primera superiora general del Instituto, trataba y consultaba los asuntos más delicados del mismo.

 

            6. Características de las Agustinas Hermanas del Amparo

 

            El carisma es el objeto del instituto. En el capítulo 1º de las constitucio­nes se señalan los cinco puntos principales por los que habrán de regirse las hermanas que a él pertenezcan:

 

                        Tender una mano bienhechora al desvalido, prestar caritativo auxilio al necesitado sin diferencia de clases, sexos ni personas, sirviéndole en sus dolencias y enfermedades, no sólo en los hospitales y otras casas de beneficen­cia, sino también en las particulares a que sean llamadas las hermanas; instruir a las niñas en la doctrina cristiana y demás ramas del saber que sea posible; cuidar, en fin, y auxiliar a cuantos reclamen según regla y por Dios sus servicios.[91]

 

                        a) Denominación del Instituto. En los comienzos se denominó Mantela­tas Agustinas, más tarde Hermanas del Amparo de María, al ser agregadas a la Orden de San Agustín adoptan el nombre de Hermanas del Amparo Terciarias de San Agustín y actualmente reciben el nombre de Agustinas Hermanas del Amparo. Siendo declarada de Derecho Pontificio el 24 de enero de 1978.[92]

 

                        b) La práctica de la caridad, fin específico de la Congregación.

 

            La Congregación se formó en la escuela agustiniana de amor a Dios y caridad con los necesitados. En la Regla de las primeras Hermanas se dice que los ejercicios piadosos de las Hermanas deben ser principalmente los trabajos de caridad. El SdD. les dio unas Ordenaciones particulares, por medio de las cuales supo infiltrar en ella una piedad muy acendrada, teniendo necesidad de comunicar a otras su amor. Por caridad fundó la Congregación, soportaron penas y trabajos, ofrecieron su vida; 38 hermanas trabajaron en el hospital, casa de expósitos y casas particulares durante el cólera. Tres de ellas sellaron su vida en aquellos días, mártires del amor desinteresa­do hacia sus semejantes.[93]

 

            El objeto específico que el SdD. señaló al instituto a más de la propia perfección y santificación de todos sus miembros fue el del apostolado de la caridad en favor de los más necesitados en los asilos de beneficencia como la asistencia en casas particulares, en las cuales ha de ver y servir a miembros doloridos de Cristo y el apostolado de la caridad con las niñas, instruyéndolas en la doctrina cristiana y en las demás ramas del saber que sea posible. Las religiosas de la Congregación al hacer los tres votos perpetuos añaden un cuarto, de consagrarse a las obras de la caridad [94]

 

            En una sociedad donde había grandes desigualdades sociales, debía estar al lado de los pobres. El SdD., supo identificarse con ellos, sintiendo su pobreza, pesares y preocupaciones y compartiendo los bienes. Allí los pobres empezaron a ser dichosos, sus derechos reconocidos, amados como hermanos, procuran­do que no les falte lo necesario. Su carisma se compone de cinco puntos: promover la paz, defender la verdad, lograr la unidad en el amor, ayudar al necesitado sin acepción de personas, suscitar y acrecentar por doquier, un clima de serenidad y de alegría.

 



    [1] Voto teológico sobre los escritos del S. de D. Copia pública, 9, 2558-2560.

    [2] Ibíd.

    [3] Informe del S. de D. al obispo, sobre la toma de posesión de la primera superiora general sor Julia Carrió. Palma, 25 mayo de 1865; Copia pública, 4, 545.

    [4] Ibíd., 4, 683-687.

    [5] Estas nuevas disposiciones que llevan el título de reglas adicionales, suprimen la mitad de la primera resolución y completan la que hace el número 10 y la 11. Llevan la fecha del 10 de marzo de 1882; Copia pública, 4, 703-705.

    [6] El 20 de abril de 1885 el S. de D., creó cinco vicariatos en la Congregación, quedando en consecuencia sujetas a la visita de su respectiva vicaria, las comunidades que comprendía y según venían aquellas consignadas y repartidas en el mismo decreto. Copia pública, 4, 710-711.

    [7] Ibíd., 4, 611.

    [8] E.V..., 197-199.

    [9] Teodoro Alcover Jaume (1831-1890). Siendo subdiácono, fue nombrado secretario de cámara del obispo Salvá (1861) y en 1863 obtuvo una canonjía en la catedral. Ocupó otros cargos importantes como el de secretario de la junta regional de templos (1862), secretario del gobierno eclesiástico y ecónomo de la mitra (1873) y deán de Mallorca (1876). Tomó posesión de la diócesis en nombre del obispo Jacinto Mª Cervera (1883). G.E.M., 1, 79.

 

                Enrique Reig Casanova, Nació en Valencia 20 de enero de 1859. Ordenado sacerdote en 1886. Fue nombrado vicario general de Mallorca, canónigo, en mayo de 1914 fue elegido obispo de Barcelona, en 1920 arzobispo de Valencia, y en 1922 arzobispo de la sede primada de Toledo. Se licenció en derecho civil y canónico. Ayudó al obispo de Mallorca D. Jacinto Mª Cervera, en el gobierno de la diócesis, como secretario (1886-1890) y como provisor y vicario general (1890-1897); ganó por oposición una canonjía en la catedral de Mallorca y luego en la de Toledo. Fue auditor de La Rota. Fue orador elocuente y escritor distinguido. Senador, miembro de las reales academias de la historia y de San Fernando de Madrid, de las bellas artes y ciencias de Toledo. Falleció en Toledo 24 de agosto de 1927. Espasa Calpe, 50 y 353; B.O. Eclo. 1927, 213.

    [10] José Mª Zabaleta, concesionario de la red telefónica. Obtuvo del gobierno de Madrid la concesión para establecer en Palma una red telefónica. La Almudaina, 23 diciembre de 1888; 3 enero de 1889; 21 febrero de 1889.

    [11] Juan Molinas Nació en 1811. Nombrado rector de Sencelles (Mallorca) en 1853. Fue confesor de la beata sor Francisca Ana Cirer, en la época de su madurez espiritual, la más avanzada de su preciosa vida; el gran colaborador en sus obras y también sin pretenderlo, su primer biógrafo, mediante sus sustanciosos escritos, que en su brevedad y precisión, rezuman discreción, exactitud y veneración por la que, a vista de todos, murió en olor de santidad en Sencelles el 21 de febrero de 1872. B.O.O.M., 1872.

 

                Agustín Jaume Payeras, religioso agustino. Nació en Palma 13 de diciembre de 1801 Falleció en Artá (Mallorca) 23 de marzo de 1877. Su nombre de pila era Juan. Fue confirmado por el obispo D. Bernardo Nadal el 22 de abril de 1802, tomó el hábito el 27 de febrero de 1817 y profesó el 28 del mismo mes en el año 1818, siendo prior el P. maestro Fray Agustín Rosselló. En el capítulo provincial celebrado en 1831 en Valencia, fue nombrado prior del convento de Felanitx (Mallorca). Gobernó esta comunidad edificándola con su ejemplo y demostró durante su priorato, grandes dotes de prudencia y puntual observancia de las reglas y constituciones de S. Agustín, hasta la exclaustración de las comunidades de España. Entre los muchos rasgos de caridad y prudencia, sobresale el de haber apaciguado el motín de Manacor (Mallorca) el 10 de agosto de 1835, en cuya localidad se encontraba y gracias a sus gestiones, no tuvo consecuencias funestas, como era de esperar. A penas llegado a la Isla el obispo Sr. Manso, el primer ecónomo que nombró fue el P. Agustín Jaume y el obispo Sr. Salvá le dio la rectoría en propiedad, siendo el primer párroco de la nueva parroquia de la villa de Artá (Mallorca). Durante 29 años, regentó la feligresía, deseoso de hacer bien a los feligreses pobres, fundó la casa de las Hermanas de la Caridad. Su muerte fue muy sentida en Artá, fue enterrado en la capilla de Betlem (Mallorca). A.A., 10 (1918) 101-102.

    [12] Francisco de Santiago Santaella. Ecónomo de la parroquia de San Miguel de Palma, en febrero de 1872, hasta entonces había sido coadjutor de la misma. En 1897 renunció al cargo de visitador de la Congregación de Hermanas de la Caridad. Canónigo de la catedral, falleció el 8 noviembre de 1900. B.O.E.M., (1872) 50 y (1900) 422.

    [13] Nació en Palma 10 de marzo de 1847. Después de estudiar la segunda enseñanza en el acreditado colegio balear, a los 18 años se decidió por los estudios eclesiásticos, que tuvo que seguir como alumno externo en el seminario de Palma, dada su condición de xueta. Ordenado sacerdote en 1872, cuatro años después se presentó a oposiciones a dos canonjías vacantes: una en Menorca y otra en Mallorca, sin conseguirlas hasta que al final de 1878, ocupó una en el Sacromonte de Granada. Como escritor está considerado, como uno de los propulsores del movimiento literario de la Renaixença, así como un diligente defensor de la lengua catalana. Como poemista es muy conocido, precisamente por Algo sobre el estado religioso y social de la isla de Mallorca, donde se critica con dureza la marginación que entonces, aún padecían los xuetas. Historia de Mallorca, 9, 216.

    [14] AGAHA.

    [15] Estas cartas no están incluidas en las actas; s.f. Autógrafo y ms., del SdD.

    [16] Copia pública, 4, 733-741; E.V. 149-155.

    [17] E.V..., 149-155; Copia pública, 4, 733-741.

    [18] E.V..., 149; Copia pública, 4, 733-734.

    [19] Discurso del SdD. pronunciado en Alaró el 6 de noviembre de 1881. E.V..., 149-155; Copia pública, 4, 740-741; El Ancora, 8 noviembre de 1881.

    [20] El texto está publicado en E.V..., 283-287.

    [21] E.V..., 283-287.

    [22] Bases del instituto de las Hermanas del Amparo. A.C.A. y La lealtad..., 248.

    [23] E.V..., 283-284.

    [24] Ibíd., 284.

    [25] Ibíd., 286.

    [26] En un artículo anterior se decía que las hermanas estarían sujetas al prelado diocesano, como su jefe superior; y añadía a la letra: y a las órdenes del sacerdote, que sea director inmediato del establecimiento, como superior ordinario. Reglamento para el régimen de las Hermanas del Amparo, en la casa provincial de expósitos de las Baleares.

    [27] Copia pública, 4, 511-519; A.D.M. VI/2/4.

    [28] C.I.M. Sin registrar. Proc., 4, 511-514.

    [29] Ibíd., 4, 494-505; 520-533.

    [30] Ibíd., 4, 494-505; 520-534.

    [31] A.D.M. VI/2/4.

    [32] El texto está publicado en E.V., 63-97.

    [33] Bosquejo Histórico..., 38; Copia pública, 4, 494-505.

    [34] E.V..., 50; Const. 44-45.

    [35] AGAHA.

    [36] E.V..., 63-97; Copia pública, 4, 507.

    [37] Obispos de Mallorca, 169.

    [38] Bosquejo histórico..., 40.

    [39] Const. 44-45.

    [40] El texto está publicado en E.V..., 101-127.

    [41] Imprenta de Felipe Guasp y Vicens 1866.

    [42] E.V..., 101-127; Proc., 4, 508.

    [43] Bosquejo histórico..., 41.

    [44] El SdD. pide al vicario general gobernador la aprobación de las resoluciones tomadas por el consejo general en la reunión trienal de Pentecostés de 1873. El vicario las aprobó el 10 de marzo siguiente. E.V..., 171.

    [45] E.V..., 172.

    [46] Id., 63-97.

    [47] Copia pública, 4, 607-608.

    [48] Constituciones de las Hermanas de la Caridad Terciarias de San Agustín de la diócesis de Mallorca. Palma de Mallorca 1886. Imprenta de Felipe Guasp y Vicens.

    [49] E.V..., 63-97; Copia pública, 4, 509.

    [50] La edición de 1866 añade: Aprobadas y mandadas observar por el excmo. e ilmo. Sr. D. Miguel Salvá y Munar.

    [51] Familia de impresores establecida en Palma desde el siglo XVI. El fundador de la dinastía fue Gabriel Guasp que instaló una imprenta cerca de la Plaza de Cort donde imprimió entre 1579 y 1593 más de 65 obras. Pronto adquirió gran fama y obtuvo el título de impresor de la universidad. Su actividad fue continuada por su sobrino Gabriel Guasp Miquel (1593-1634). A su muerte le sucedieron su hijo y su hermano (1652). Éste consiguió encargos de las principales instituciones de la Isla e imprimió folletos, calendarios y gramáticas. Su hijo y esposa regentaron la imprenta hasta 1715, paralelamen­te a la de su hermano (1711), impresor de la Universidad y del Reino de Mallorca. También tuvieron imprentas sus hijos entre 1740 y 1782 y entre 1753 y 1768. Al final del siglo XVIII la dispersión de las imprentas de la dinastía llegó a su punto máximo. La línea familiar fue continuada 1809). Realizaron trabajos de impresión sus hijos José Mª, Melchor y Felipe Guasp Barberí. La unificación no llegó hasta el comienzo del siglo XIX con este último que regentó la imprenta desde 1812. Esta tuvo nombres diversos como Imprenta Constitucional (1820), Imprenta Constitucional del gobierno (1820-1823), Imprenta Real (1834-1836) e Imprenta Nacional (1834-1852). Entre 1834 y 1852, fue regente su hijo Juan Guasp Pascual, si bien que a la muerte de éste y hasta fines de 1865, volvió a manos de Felipe Guasp Vicens. G.E.M. 6, 360-361.

    [52] Copia pública, 4, 771-772; E.V..., 219.

    [53] El hombre y su obra..., 403. E.V., XXXV.

    [54] Copia pública, 1266; 1269; 1275-1276;1282-1283; 1286-1287; 1290; 1296; 1299; 1300; 1315-1316; 1318-1319; 1321-1323; 1327; 1330; 1333-1341; 1346-1353; 1355-1361; 1363-1364.

    [55] E.V..., 265-278.

    [56] Copia pública, 6, 1264-1265; 1274: 1288-1289; 1305; 1311-1312.

    [57] Ibid., 6, 1255-1256; 1309; 1324-1326; 1365-1366.

    [58] Ibíd., 6, 1258; 1276-1277; 1281-1282; 1291-1292; 1297-1298; 1306-1308; 1310-1317; 1320-1328; 1329; 1331-1332.

    [59] Ibíd., 1256-1257; 1263; 1278-1279; 1367-1373; 1376; 1379; 1381.

    [60] Son incontables los oficios en los que solicita la exposición del Santísimo Sacramento. Se conservan todos en el archivo de la Congregación.

    [61] AGAHA., Papeles del Fundador.

    [62] Copia pública, 6, 1354-1355.

    [63] El oficio que dirige al prelado lleva la fecha de 16 de enero de 1882. Copia pública, 6, 1267-1268; 1279-1280; 1292-1295; 1301-1304.

    [64] Ibíd., 6, 1270-1271.

    [65] Es inconfundible la escritura de los oficios enviados por el SdD. al Obispado de Mallorca, hasta en la tinta que empleó en casi todos ellos; una tinta de color lila, que le hacía ser más esbelta y fina a aquella letra, de suyo bella y elegante, escrita con plumín de oro, el mismo que se conserva en un pequeño museo que existe en la casa donde murió.

    [66] Copia pública, 4, 689-694.

    [67] E.V..., 203.

    [68] Copia pública, 4, 744-749.

    [69] Ibíd., 4, 745.

    [70] Ibíd., 4, 745; E.V..., 204.

    [71] Copia pública, 4, 746-747; E.V..., 205.

    [72] Copia pública, 4, 748-749; E.V..., 206.

    [73] Copia pública, 4, 757-761; E.V..., 209.

    [74] Copia pública, 4, 761; E.V..., 214.

    [75] Copia pública, 4, 767-769. Este es el último esfuerzo que hago para obtener el bien espiritual y temporal de la Congregación.

    [76] Copia pública, 4, 780-784; E.V..., 223.

    [77] Copia pública, 4, 785-788; E.V..., 227-228.

    [78] Copia pública, 4, 797-799; E.V..., 195-199.

    [79] Cfr. E.V..., 197.

    [80] Id., 199.

    [81] Obsequio del Conde de Montenegro. Cfr. Copia pública, 3, 427.

    [82] Legada en testamento al obispo. Cfr. Copia pública, 10, 2799.

    [83] Copia pública, 5, 904.

    [84] Cfr. Copia pública, 6, 1365-1366.

    [85] Copia pública, 4, 683-684; 706-708; 710-711; 713-716; 744-745; 776; 782; 786.

    [86] Rom 6, 14; Regla y Const., 36.

    [87] E.V..., 192 Const. art. 78166.

    [88] E.V..., 204-205; 214.

    [89] E.V..., 90, 116, 214.

    [90] Copia pública, 4, 603-604.

    [91] Constituciones de las Hermanas de la Caridad, terciarias de San Agustín, de la Diócesis de Mallorca, Palma 1864, c.1.a 1º.

    [92] Prot. nº DD 1203-1/77; Copia pública, 9, 2542-2544.

    [93] Jorge Aguiló o Misterios de Palma, 2, 294-296; Copia pública, 9, 2480-2483.

    [94] Copia pública, 9, 2515; Anima Una, años II y III fasc. 6-10, 16-20.

Últimos eventos

Lun, 02/07/18, 09:00 - 14:00
Asamblea General
Mar, 03/07/18, 09:00 - 14:00
Asamblea General
Mié, 04/07/18, 09:00 - 14:00
Asamblea General
Jue, 05/07/18, 09:00 - 14:00
Asamblea General

 

Próximamente en:buscoalgomas

 

Oración al P. Fundador

Español docx pdf

Inglés docx pdf

Italiano docx pdf

Francés docx pdf

Alemán docx pdf

Polaco docx pdf

Estudiantes docx pdf

Misiones 2016

logo

Historia de un sueño

vocacional