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Artículos

Proceso de Beatificación

Evolución del modo de reconocer la santidad

En los primeros siglos de la Iglesia se daba el título y el culto a los santos de un modo muy diverso al actual. Bastaba la aclamación popular o el martirio. Con el tiempo el procedimiento fue haciéndose mas serio y riguroso. Actualmente se lleva a cabo a través de varias etapas de un proceso llamado técnicamente Causa de Canonización. Las más recientes normas canónicas que rigen tales etapas, fueron aprobadas por el Papa Juan Pablo II el Grande en 1983 en dos documentos; uno titulado El Divino Maestro, Modelo de perfección y otro llamado Normas que se deben observar.

Hoy día, los candidatos a recorrer este camino pueden ser de dos tipos: aquellos que han vivido la heroicidad de las virtudes y los mártires.

A través de la Causa se busca demostrar con abundante documentación, testimonios y pruebas que algunos (candidatos a la canonización) vivieron una vida evangélica y que en su conducta diaria se reflejaban los valores y las actitudes cristianas (virtudes) hasta practicarlas con alegría, con constancia y más allá de la experiencia del común de los mortales, (heroicidad).

El Proceso de Sebastián Gili se ha desarrollado en dos grandes etapas: la fase diocesana y la fase romana.

EL PROCESO ORDINARIO DIOCESANO (1991-1992)

 

            1. Transmisión de la fama de santidad del siervo de Dios

 

            La puesta en vigor de las Constituciones en 1969 fue como una rampa de lanzamiento para la Congregación que, al volver a las fuentes, cobró nuevo vigor y poco a poco se fueron dando a conocer las virtudes del Padre Fundador y la fama de santidad comenzó a extenderse por Mallorca y fuera de ella. Es el mismo pueblo llano el que ha ido descubriendo a través de favores y gracias obtenidos, la santidad de don Sebastián. Las Hermanas fieles al espíritu misionero del p. Fundador, sin miedo a cruzar el mar, llegaron a los Andes en 1973, para llevar a cabo el mensaje del Evangelio y dar a conocer el carisma, tendiendo una mano a los desvalidos y necesitados. Más tarde se hizo extensivo a otros países como Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

 

            2. Motivo del Retraso

 

            Son diversas las causas que impidieron promover con anterioridad el Proceso de Canonización de don Sebastián Gili.

 

            - La modestia y sencillez de vida que caracterizó a don Sebastián y que infundió en sus hijas las Agustinas del Amparo. A pesar de su interés porque las hermanas se hicieran santas, jamás don Sebastián parece haber hablado de promover causa alguna. Cundía entre las hermanas - como efecto de las enseñanzas del p. Fundador- un profundo sentido de no exaltar nada propio de la Congregación. Fue algo general, por otra parte, en Mallorca a finales del siglo XIX y principios del XX.

            - Aunque las religiosas le tenían por santo en vida y en muerte, creían que para promover un proceso se necesitaba que hubiera hecho milagros en vida y no les constaba ninguno.

 

            - La convicción de que un proceso suponía gastos enormes. La Congregación vivía muy sobriamente. Ganaban para ir viviendo y sostener sus obras de caridad.

 

            - Posteriormente la guerra civil. Cuando se iban perfilando ciertas posibilidades se inició la guerra civil española y después cundió la convicción de que sería un proceso muy difícil y casi imposible por haber pasado tanto tiempo desde su muerte. Las Hermanas no conocían la documentación existente como se pudo comprobar en 1968, cuando al hacer la revisión de las Constituciones y estudiar la documentación existente, se vio que aún era posible llevar a cabo lo que tantas hermanas deseaban.

 

            Se comenzó a investigar a fondo en los archivos, recopilando y ordenando los documentos que había y se elaboró una biografía que lleva por título: La lealtad con Dios al servicio de los hombres, que salió a la luz en 1976. Un año más tarde apareció una selección de escritos con una breve biografía y una introducción, titulada Espíritu y Vida de las Agustinas Hermanas del Amparo.

 

            A partir de aquí en la Congregación y fuera de ella se deseaba enormemente promover e iniciar el proceso de canonización y así comenzó el largo camino.

 

            El 22 de enero de 1987 el obispo de Mallorca Mons. Teodoro Úbeda Gramage, a petición formulada por el postulador de la causa de canonización y para evitar la desaparición de las pruebas que podían aportar los testigos de auditu, debido a la avanzada edad de los mismos y mientras se terminaban las diligencias necesarias para comenzar el Proceso, a tenor de los números 2 y 4 de la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister, se constituyó un tribunal para recibir las declaraciones de los testigos mencionados. El tribunal estaba formado por don Bartolomé Martorell, juez delegado, don Gabriel Seguí, promotor de justicia y don Francisco Caimari, notario, todos ellos sacerdotes de la diócesis de Mallorca, quienes antes de iniciar sus actuaciones debieron efectuar el juramento prescrito.

 

            El juez delegado comunicó al cardenal Prefecto que todos los testigos gozaban de buena fama, eran dignos de confianza y merecían absoluta credibilidad.

 

            El 31 de enero de 1987 el postulador de la causa de beatificación don Gabriel Ramis Miquel, pro., presentó al juez delegado, don Bartolomé Martorell, la relación de testigos para la instrucción del proceso ne probationes pereant.

 

            El 11 de mayo de 1987 el tribunal acordó dar por concluidas las diligencias y cerrar el mencionado proceso, que constó de 4 sesiones en las que se tomaron declaración a cuatro testigos y se adjuntaron tres actas notariales instadas por otros tres testigos más. El juez recibió una declaración jurada presentada ante notarios civiles, ordenando que se adjuntasen al proceso.

            Antes de dar inicio a una causa de canonización, además de escuchar la voz de los otros prelados, el obispo consultó a toda la feligresía de la diócesis. Les preguntó si conocieron a dicha persona; cuál era la opinión que de él se tenía; si había alguien que tuviera algo en contra y si las personas individuales disponían de algún documento que fuera de interés para la causa, dando un límite de tiempo para recibir dichas respuestas. Este documento, llamado Edicto se dio a conocer en toda la diócesis; en él, el obispo, refiriéndose a la persona concreta, usó por primera vez el título: Siervo de Dios.

            El 9 de junio de 1989 el postulador de la causa pidió al obispo de Mallorca se dignara iniciar el Processus super vita et virtutibus et fama sanctitatis del siervo de Dios. El obispo consultados los hermanos en el episcopado de la región eclesiástica Valentina y hechas las debidas y oportunas investigaciones, convencido del fundamento sólido de la causa y de que no existían obstáculos, decretó la introducción de la causa de canonización del siervo de Dios y ordenó la apertura del Proceso.

 

            3. Desarrollo del Proceso

 

            Instrucción del Proceso Informativo de Mallorca (1991-1992)

 

            El 17 de abril de 1991 el obispo de Mallorca pidió a la Santa Sede el Nihil Obstat requisito indispensable para poder iniciar una causa. Normalmente se demora bastante, pero en nuestro caso la espera fue breve, pues el 18 de mayo siguiente la Santa Sede comunicó afirmativamente al obispo de Mallorca, que nada obsta para que la causa de canonización del siervo de Dios pueda ser iniciada, según la vigente legislación canónica. Así lo comunicó el cardenal Ángelo Felici, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Formación el Tribunal diocesano.

Una vez que el obispo recibió respuesta positiva de los diversos estratos del pueblo de Dios y del Vaticano, nombró a los miembros del tribunal que presidiría la investigación diocesana. La persona más indicada para presidir el tribunal es el mismo Obispo.

            El 9 de junio de 1991 tuvo lugar la sesión de apertura del proceso diocesano, en presencia del tribunal, nombrado por Mons. Teodoro Úbeda Gramage, obispo de Mallorca. No pudiendo presidir personalmente el tribunal a causa de sus ocupacio­nes pastorales nombró para la instrucción del mismo, un tribunal compuesto por don Guillermo Fiol Colom, canónigo, en calidad de juez delegado, don Pablo Oliver Ferrer, promotor de justicia, el P. Félix Carmona Moreno, osa., notario actuario y la Hna. Soledad Antolín Bores, aha. en calidad de notario adjunto, comunicando a los mencionados miembros del tribunal el nombramiento que se había hecho de cada uno de ellos.

 

            Dado que los interrogatorios a los testigos tuvieron lugar de modo oral, es por lo que existía esa persona nombrada por el obispo que se llama notario adjunto, a quien le correspondería tomar acta de todo lo que se dijera en cada una de las sesiones y auxiliar al tribunal, en citar debidamente a cada testigo para que se presentase ante el tribunal.

 

            La Superiora general de la Congregación, M. C. Serafina Vilanova Bisquerra, con el consentimiento de su Consejo, en sesión celebrada el día 13 de octubre de 1988, constituyó y designó al postulador P. Balbino Rano Gundín, osa., postulador general de la orden de san Agustín, en postulador de la causa de canonización del siervo de Dios, ante la curia diocesana de Mallorca y ante la Congregación de las Causas de los Santos, concediéndole las facultades necesarias para el desempeño del mismo, a tenor de las normas de la Santa Sede, nombramiento que aprobó el obispo de Mallorca.

            El postulador de la causa, P. Balbino Rano Gundín, osa., pidió la incoación del proceso informativo sobre la vida y virtudes en especial y milagros en general del siervo de Dios

 

            Se procedió al juramento del obispo y demás miembros del tribunal. El postulador presentó la relación de testigos y juró también. Se señaló el lugar para interrogar a los testigos y ejecutar las demás pruebas.

 

            Hay otros dos nombramientos episcopales: los censores teólogos son los que revisan todos los escritos publicados por el candidato a la canonización y dan su juicio al obispo, sobre si en dichos escritos hay algo que contradiga los principios de la fe cristiana. Los peritos en historia y archivística deben revisar todos los expedientes y cerciorarse de que la documentación esté en orden, debidamente presentada y que se hayan visitado e investigado todos los archivos, donde pudiera encontrarse documentación que pudiera ser de interés para esa causa. Estos nombramientos recayeron en don Pedro J. Llabrés Martorell y en don Manuel Bauzá Ochogavia, sacerdotes diocesanos de Mallorca.

 

            4. Los testigos. El postulador presentó una relación de 19 testigos de ambos sexos, todos eran religiosas de la Congregación y familiares del siervo de Dios.

 

            Los testigos de mayor importancia son aquellos que vivieron con el Siervo de Dios; se les llama testigos de vista (di visu). Hay otros que sin haber vivido con la persona escucharon el testimonio de los testigos de vista; a estos se les llama testigos de oídas (di auditu). Es evidente que los segundos tienen mucho menor peso en un proceso que los primeros. Finalmente hay otros testigos llamados de oficio (ex ufficio): son las personas que el tribunal llama para ser interrogadas sobre algunos puntos, que a lo largo del proceso no han quedado totalmente clarificados.

 

            5. Contenido del proceso. El Proceso constó de ocho sesiones: la primera o sesión de apertura el 9 de junio de 1991.  La segunda tuvo lugar el 10 de junio, durante la cual se interrogó a seis testigos; el 13 de junio comenzó la sesión tercera con seis testigos; el 17 de junio tuvo lugar la sesión cuarta con tres testigos, el 19 de junio se inició la sesión quinta, con cuatro testigos. El mismo 19 de junio el juez delegado constató en presencia de los otros miembros del tribunal la ausencia de culto y así lo declaró.

 

            El 20 de junio se inició la sesión sexta. Todos los testigos debieron prestar juramento de decir la verdad. Las preguntas, 81 en total,  están formuladas en un cuestionario.

           

            El 21 de junio el obispo de Mallorca nombró una comisión histórica, que sería la encargada de investigar, recoger y valorar la documentación relativa al siervo de Dios. Para ello nombró a don Antonio Gili Ferrer, sacerdote diocesano, a la Hna. Margarita Truyols Truyols, Agustina del Amparo y a don Leonardo Muntaner Mariano, doctor en Filosofía y Letras, como presidente.

 

            El 21 de noviembre de 1992 se abrió la sesión séptima, cuya finalidad era la presentación de los documentos, declarando el juez delegado que no había más testigos. El postulador de la causa presentó a los miembros de la comisión histórica, los cuales prestaron juramento. A continuación compareció la Hna. Soledad Antolín Bores, copista de dicho proceso, para entregar el trasunto y prestar juramento de haber cumplido fielmente el encargo.

 

Seguidamente el Presidente de la comisión entregó las tres copias de los escritos al tribunal para su examen, compulsados por la notario adjunto. Reconocida su autenticidad el juez mandó que se adjuntaran a las actas del proceso, después de haber sido firmados y sellados por el notario actuario.

El tribunal se reunió ocho veces. En total se celebraron seis sesiones en las que declararon 19 testigos. La copia del proceso formó un volumen de 194 folios. El Proceso informativo de Mallorca ocupa del folio 1 al 2850. De los 19 testigos todos son de auditu.

 

Conclusión de la fase diocesana.

La declaración de ausencia de culto es un acto formal del tribunal quien, después de haber visitado el sepulcro del Siervo de Dios, el lugar donde falleció, y cualquier otro lugar que se juzgó de importancia en su vida, constató y declaró que NO se le da culto litúrgico.

Una vez que se recibió el dictamen de los censores teólogos, de los peritos en historia y archivística, que se interrogó a todos y cada uno de los testigos, que se constató la ausencia de culto, que el promotor de justicia y el juez delegado leyeron todo ese material, dieron su aprobación a dicho proceso y que el postulador de la causa no tenía nada más que añadir o preguntar, el tribunal informó oficialmente al obispo del éxito del proceso.

            Entonces el obispo presidió la sesión de clausura del proceso informativo. Todas las actas, debidamente firmadas y selladas, fueron enviadas a Roma para iniciar así la fase romana del proceso, acompañadas por una carta del obispo de Mallorca, en la que informó al prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos de que todo el proceso se había llevado conforme al Derecho y es digno de fe.

 

El 22 de noviembre de 1992 tuvo lugar la sesión octava o de clausura. El Notario presentó tanto las actas originales como dos ejemplares auténticos del proceso informativo instruido por dicho juez delegado, sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Sebastián Gili Vives, declararon que nada tenían que objetar ni contra el original de dicho proceso, ni contra las copias del mismo, el obispo y el juez delegado declararon íntegros y auténticos tanto el original como las copias y ordenaron que estas últimas se entregasen al postulador, para que las llevase a Roma y las presentase a la Congregación para las Causas de los Santos. El obispo en presencia del tribunal y de numerosos testigos, cerró y lacró públicamente las cajas que contenían el Trasuntum, de las cuales una copia quedó en la diócesis de Mallorca y dos fueron enviadas a la Congregación para las causas de los santos.

 

Invitado por el  obispo, el postulador prestó juramento de portar el proceso sobre la vida, virtudes y fama de santidad del Siervo de Dios Sebastián Gili Vives, instruido en Palma de Mallorca, y juró cumplir fielmente el cargo de llevar a Roma dos ejemplares auténticos de dicho proceso y de presentarlos a la Congregación para las Causas de los Santos, juntamente con el sobre de las cartas del juez delegado y del promotor de justicia y del instrumento de clausura.

 

EL PROCESO ROMANO (1993-2011)

Toda la documentación que se produjo en el proceso diocesano, para la causa de Sebastián Gili está recogido en 10 volúmenes, en triple copia, más todos y cada uno de los escritos publicados y no publicados por la persona, se enviaron a Roma por vía aérea y fueron recibidos directamente en la Congregación para las Causas de los Santos, para la apertura oficial del Proceso.

            El 11 de enero de 1993 se abrió el proceso romano, examinando su contenido el Canciller Cassieri.

El Primer paso de la fase Romana del proceso es el la obtención del decreto de validez jurídica. Se trata del estudio de las actas del proceso, hecho por un experto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien busca establecer si el proceso diocesano estuvo hecho conforme al Derecho y a las Normas de la Iglesia. El 20 de abril de 1994 la Congregación para las causas de los santos dio el Decreto de validez del proceso.

El paso siguiente es el nombramiento del Relator que es un oficial de la Congregación para las Causas de los Santos; es como el director de la tesis que deberá elaborarse para probar que dicho candidato ha vivido una vida virtuosa y santa y que por lo mismo puede ser presentado como modelo de vida a los demás cristianos.

Mientras tanto en 1994 el P. Balbino Rano renunció a la postulación y fue nombrado como nuevo postulador el P. Fernando Rojo, osa, será quien solicite el nombramiento de Relator para la causa.

En este momento se comienza a elaborar la Positio, que quiere decir toma de Posición sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del Siervo de Dios. En este trabajo ayudan al Relator una o más colaboradoras; son las personas que directamente realizan el trabajo de investigación y redacción. La Congregación designó a la hna. Soledad Antolín como colaboradora del Relator y se comenzó el trabajo.

Más tarde se sumaría doña Silvia Correale. Las partes de que consta la Positio son básicamente dos: el sumario y la información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad. El relator dirige la elaboración de la positio, o sea del documento que luego será estudiado por los censores teólogos, y al final por los cardenales y obispos.

En 1994 el P. Balbino Rano, osa., renunció a la postulación y fue nombrado como nuevo postulador el P. Fernando Rojo, osa., y el 21 de septiembre de 1994 la Congregación para las Causas de los Santos asignó a Mons. José Luis Gutiérrez, como Relator del proceso. El P. Balbino Rano falleció en Valladolid el 14 de abril de 2005. En estos momentos estamos a la espera de la asignación de un nuevo relator, por jubilación del sr. Gutiérrez en marzo de 2009.

El sumario es la selección de los mejores textos de todo el proceso diocesano. Los testigos repetirán a veces algunas cosas y que estas repeticiones hay que omitirlas, dejando en el sumario el mejor testimonio, es un esfuerzo grande de síntesis.

La información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad se construye con el material que se tiene ya escogido en el sumario. Es la historia de la vida, los testimonios sobre las virtudes y la fama de santidad redactados en una forma que sea "probatoria", es decir que pueda dar razón de que en verdad esta persona vivió una vida santa. Las Positio actualmente varían en su extensión, dependiendo de la complejidad de la Causa.

Congreso de los Consultores Teólogos. Cuando se ha concluido la elaboración de la Positio, la Causa inicia a "hacer cola", es decir, espera su turno para ser examinada por un grupo de 8 consultores teólogos quienes, juntamente con, y presididos por el Promotor de la Fe, deberán dar su opinión sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del candidato..

Si el resultado es positivo, y para ello el mínimo de votos positivos debe ser de las dos terceras partes, entonces la Causa procede al paso siguiente. La Congregación ordinaria de Cardenales y Obispos es la reunión de los consejeros directos del Santo Padre quienes dan al Romano Pontífice una sentencia sobre el estado de la Causa; es decir, si un candidato concreto ha vivido o no las virtudes en grado heroico, de manera que el Santo Padre pueda dar su sí a la emanación del Decreto de las Virtudes Heroicas, dando desde ese momento a esa persona el título de Venerable.

La Entrega de los Decretos sobre las virtudes. Es una ceremonia que tiene lugar en los palacios Vaticanos. En ella el Cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos pide oficialmente al Santo Padre que manifieste su voluntad sobre los decretos que deberán entregarse (y que él le ha presentado previamente al Santo Padre para su discusión). Se lee una pequeña biografía del candidato y luego, en un momento determinado de la ceremonia, el Papa declara su voluntad de que esos decretos sean promulgados oficialmente.

Asisten a la entrega del decreto del Venerable Siervo de Dios, juntamente con el actor de la Causa y con algunos representantes de la familia de sangre de los mismos. Es un momento en el que se perciben tantas emociones, pues finalmente el trabajo de tantas personas ha llegado a una fase importantísima. Es en ese preciso momento que la Iglesia, oficialmente declara que ciertamente este siervo de Dios ha imitado Jesucristo en su diario vivir!. Pero este decreto no es todavía el final.

Para llegar a la Beatificación se necesita haber recibido el Decreto de las Virtudes Heroicas. En este caso el camino de la Beatificación se allana si se tiene la confirmación divina por medio de un milagro.

 

Para llegar a la Canonización se requerirá, para todos los casos la presencia comprobada de un milagro atribuido a la intercesión del Beato en cuestión.

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