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Venceremos. Aleluya

Quien te apartará del amor de Dios, promesa hecha por el Señor si crees nuevo día brillará, vida nueva renacerá el mundo cambiará y todos cantaremos.

El sufrimiento nos une a Dios, Jesús ya lo experimento, no hay triunfo sin cruz y sin dolor, si quieres señor libéranos, hay miedo, hay hambre, desesperación, que se haga lo que quieras.

Cielo y tierra pasaran, más mis palabras se cumplirán vida terna nos dará, deja el miedo cree en Dios, ama a tu prójimo y has el bien y todos venceremos aleluya.

Este canto desde que lo encontré me hacía mucha resonancia en mi interior y al ensayar con las hermanas era hacer mías estas palabras “El sufrimiento nos une a Dios, Jesús ya lo experimento, no hay triunfo sin cruz y sin dolor, si quieres señor libéranos, hay miedo, hay hambre, desesperación, que se haga lo que quieras”. Tal vez nosotras no vivimos esta pandemia con cuarentena todo el país, sino que solo los que podemos hacerlo ya que el gobierno no responde, eso provoca en mi una impotencia ante tanta indiferencia que no se toman las medidas necesarias, este tiempo para mi ha sido ofrecerle al Señor toda esta realidad que vivimos en el país y que sea el que me acompañe y nos acompañe en estos momentos de incertidumbres, donde parece que no pasa nada. Soy consciente que en cierto momento me ha pasado lo mismo que vivieron los discípulos de Emaús que la incertidumbre se ha apoderado de mí, pero nace de mi el pedirle a Jesús que se quede conmigo, para que Él me siga impulsando a hacer con amor lo pequeño y que soy yo la primera la que tengo que dar el paso en mi comunidad buscando esos momentos recreativos y alegres en comunidad y desde ahí el salir de mí misma para animar ser signo de esperanza las demás personas… después de semana santa fue una alegría que provoco en mí, cuando pude llamar a algunas personas con las que nos relacionamos y estaban muy alegres que les llamara. Estoy invitada a seguir creyendo y confiando Dios en todo momento. Transmitir la alegría del resucitado en mi comunidad y desde ahí a las personas con las que nos podemos contactar y ser perseverante en la oración. ¡Muy unidas en oración que es la que nos sostiene! Hna. Jocelyn Onieth Hernández Flores, aha. Superiora comunidad de Ocotal (Nicaragua)

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Empezar de nuevo

Hola, soy Alma Márquez y para mí es una alegría compartir un poco de mi experiencia, tan importante para mí, sobre todo en este tiempo de encierro y de miedo en nuestro entorno, siento que ha sido una oportunidad que Dios me ha regalado, para encontrarme más conmigo misma y con Él.

Tengo un deseo en mi corazón que viene del espíritu y es el de ¡Empezar de nuevo! la vida, en mi relación con el Señor, con mi comunidad, conmigo misma..., desde una verdadera alegría auténtica y espontánea.

Todo esto nace a partir de una experiencia que viví durante unos meses hasta ahora, en donde llegué a sentir que mi vida ya no tenía sentido porque no tenía nada en mi corazón e incluso me había alejado de Dios, no dejaba sentir en mí tan siquiera la realidad que vivimos en nuestro mundo, todo era “yo”. Era Semana Santa y yo en mi mismo estado, no tenía esperanza. Llegó Pascua y mi corazón comenzó a sentir el deseo de renovar mi vida desde una luz que llegó por medio de una persona que yo sé que Dios la puso en mi camino. Esa luz era el de ¡empezar de nuevo! y sigue siéndolo con una frase “No temas, ha resucitado…” del evangelio de (Mt 28, 1-10) y esto me llenó de esperanza, donde descubrí que el sepulcro es un lugar donde nadie sale. Pero Jesús salió por nosotros para llevar vida donde había muerte, para comenzar una nueva historia que había sido clausurada tapándola con una piedra. Y esto es lo que sentí que el Señor me decía, que ese era su propósito, resucitar para darme vida y mover esa piedra que no había movido por mi propia voluntad y quiero empezar.

Y esta es mi experiencia durante este tiempo por el cual doy gracias al Señor por lo que me ha hecho descubrir y aun con los miedos que pueda tener en mi interior, yo se que él está conmigo y me ayuda. Por eso es necesario dejarme llevar por su gracia aunque duela porque solamente él sabe hasta dónde me lleva y yo confio en él. ¡Feliz Pascua de Resurreccion! Alma Patricia Márquez, aha. Novicia. Comunidad Noviciado “San Agustín” San Pedro Sula (Honduras)

JESUS Y MARIA MAGDALENA opt

Una luz ilumina mi camino

Este año he vivido una experiencia totalmente diferente en Semana Santa. Una experiencia que me ha llevado a preguntarme sobre el seguimiento de Jesús desde una mirada más profunda, que busca encontrar lo esencial y que redirecciona el camino haciendo de la voluntad un aspecto fundamental en esta aventura a la que Dios me ha invitado.

Me ha encantado vivir este tiempo tan especial en comunidad. Todo comenzó el domingo de Ramos, cuando con un pequeño y sencillo rito dimos apertura y vida a lo que sería nuestra vivencia de Semana Santa. La semana fue organizada en grupos de dos para que, de manera creativa pudiéramos preparar las diferentes actividades que realizaríamos. Y desde luego, unidas a las Eucaristías por medio de las redes sociales, nos dispusimos a entrar en este misterio de amor tan grande con el deseo de acompañar a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección y a dejarnos acompañar por Él.

Un momento muy especial para mí fue el rito del lavatorio de los pies. Ahí, reunida con mis hermanas, lavándonos los pies unas a otras, sentí que era un momento en donde nos acogíamos en todo nuestro ser, en nuestra vulnerabilidad, desde el amor de Jesús hacia cada una y a todas. Era Él lavándonos los pies como hace siglos lo hizo a sus discípulos, era a Él a quien le lavaba los pies. Desde este gesto sencillo y que muchas veces puede pasar desapercibido, le escuchaba decir: «Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.» (Jn 13, 15). ¿Cómo seguir este gesto de humildad en la realidad que vivo, en mi comunidad, con las personas con las que comparto en la misión, en esta situación de confinamiento a causa de este virus? ¿Qué actitudes y gestos serían los equivalentes hoy día a «lavar los pies», como Jesús nos invita a hacerlo? Las respuestas llegaron a su tiempo, y creo que aún hay mucho por aprender y dejar iluminar por el Espíritu Santo. Sin embargo, la palabra AMOR resuena desde el interior y con fuerza. Solo Aquel que nos ama hasta el extremo puede darnos la gracia de conocer lo que es verdaderamente el amor, y cómo podemos darle expresión en nuestra vida cotidiana, junto a otros valores que Él mismo vivió: la solidaridad, la apertura a todas las personas, la compasión, la libertad, la paz, la justicia, la verdad, la humildad, la pasión por el Reino de Dios…

Otro de los momentos más significativos fue la Vigilia Pascual. Escuchar el Pregón Pascual me llenó de muchas emociones, pero sobretodo, de la certeza de que para Dios todo es posible. Me sentí unida a toda la Iglesia, juntos cantando el himno de la victoria de Cristo sobre la muerte. Himno de esperanza que llena nuestros corazones y nos abre a la nueva vida que nos ha ofrecido Jesús. En medio de la situación en la que nos encontramos, en medio de las dudas, de la fragilidad en mi persona y de que en ocasiones la tristeza y la desesperanza buscan un espacio donde hacerse presente me siento llamada a creer dejando que la Santísima Trinidad more en mi corazón, en mi vida y que esa Luz, que es Cristo resucitado, siga iluminando mi vida y me haga cooperadora del Reino de Dios para mis hermanas y el mundo entero, porque en Él siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Hna. Andrea Lozano Garay, aha. Novicia. Comunidad Noviciado “San Agustín” San Pedro Sula (Honduras)

JESUS CAMINA A MI LADO opt

Nacer de nuevo

En Semana Santa como muchas otras personas nosotras nos preparamos para ir de misión a diferentes partes del país. Este año fue diferente ya que por toda la situación que estamos viviendo a nivel mundial no pudimos salir, pero aun así hemos vivido la Semana Santa intensamente.

Ha sido una experiencia en donde he aprendido muchas cosas, ya que es un tiempo que nunca había compartido en comunidad, me ha enseñado a contemplar a cada una de mis hermanas y también ha sido un tiempo en el que he podido profundizar más en mí y he podido vivir siendo más consiente del estar en la comunidad. Y para poder vivirla y participar en ella no desde fuera si no desde dentro nos hemos dividido de dos para preparar los diferentes actos litúrgicos correspondientes a cada día.

Esta experiencia la iniciamos con un gesto pequeño pero que ha hecho la diferencia y fue el Domingo de Ramos, cada en lo personal nos dispusimos para vivir la Semana Santa al máximo. Otra de las experiencias que me llenó más fue el lavatorio de los pies en donde reunidas con mis hermanas nos lavamos los pies unas a otras, fue una experiencia nueva para mí pero sentí en ese momento que era el mismo Jesús que lo estaba haciendo y contemplar a todas las hermanas fue como estar viendo al mismo Jesús y sentir más profundamente su amor hacia la humanidad, esto me ha hecho tomar conciencia del amor que yo tengo hacia los demás y en este caso a mis hermanas.

Esto creo que ha sido una preparación profunda para entrar en la Pascua y resucitar con Jesús. Pero para resucitar plenamente de alguna manera tengo que nacer de nuevo en el Espíritu y dejar que Dios sea Dios en mí vida. Este tiempo de Pascua para mí ha sido uno de los más profundos, de acoger a Jesús resucitado en mi vida. Esta es parte de mi experiencia vivida en este tiempo de cuarentena, un tiempo para ser consiente de mi misma y de las personas a mi alrededor, sintiendo y acogiendo la presencia de Dios en cada una de nuestras vidas. Y toda esta experiencia la resumo que “la Resurrección me invita a nacer de nuevo”. Tania Dariela Castro Orellana, aha. Postulante. Comunidad Noviciado “San Agustín”, San Pedro Sula (Honduras)

JESUS SALE DEL SEPULCRO opt

Ha resucitado mi amor y mi esperanza

He querido iniciar mi experiencia con esta frase, porque ha sido para mí lo que en este tiempo me ha ido acompañando. 

Para mí la Semana Santa marcó algo diferente porque fue distinta, vivida desde la comunidad, fue derrochar nuestra creatividad en cada uno de los actos litúrgicos, pues los viví a profundidad, fueron encuentros que siempre me invitaban a vivir el día con un valor y recordar en el día la ternura, amor de Jesús por mí, encontré en cada celebración, mucha riqueza que ha llenado mi vida de FE.

Las lecturas en este tiempo Pascual, me han recordado mi primer llamado, con qué ternura, Jesús me invita a volver a mi Galilea, a mi primer amor, pues las lecturas me han llevado a contemplar la compañía de Jesús, así como los discípulos de Emaús, que se sentían que todo se les había ido de las manos, porque habían perdido al Mesías, pero una vez más Jesús en las situaciones se hace el encontradizo.

El tiempo pascual para mí sigue siendo El valor de un regalo pequeño.  Lleno de mucha esperanza. De seguir confiando en Jesús. Reconocerlo a Él en cada acontecimiento cotidiano. Volver a mi Galilea, donde me hace recordar el llamado. Experimentar su cercanía, compañía. Renacer de nuevo, de eso que nubla mi caminar. Mover esa piedra que no le da muchas veces paso a Jesús. Mª Olga Pineda Salvador, aha. Juniora. Comunidad Noviciado “San Agustín” San Pedro Sula (Honduras)

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Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mí, aunque este muerto, vivirá.

En este tiempo en el cual hay tanto miedo, sufrimiento, encierro, por la pandemia, Jesús en su Resurrección me dice: he resucitado para dar vida, esas palabras me han llenado de mucha esperanza, me han dado luz para no temer a la realidad y no huir de ella, sino más bien lo contrario por medio de la oración llevar la esperanza a todas aquellas personas que están pasando por momentos muy difíciles.

Este espacio en el cual permanezco aquí en casa, a pesar de todo lo que está pasando, el señor me ha dado muchas oportunidades, he tenido experiencias muy significativas con mis hermanas de comunidad, pasamos más tiempo juntas, he aprendido un poco de cada uno de sus talentos, he crecido más en confianza y entrega a Jesús, depositándolo todo en sus manos, llevando esperanza a las personas que comparto cada momento, profundizando la Palabra, en la cual el Resucitado me llena de vida y esperanza cada día, siendo consiente de todo lo que está pasando, abriéndome al Espíritu para que me impulse a hacerlo todo con amor y fidelidad.

Me despido después de contar mi experiencia vivida con Jesús Resucitado, les invito a que nunca perdamos las esperanzas y que oremos con más insistencias porque él nunca nos deja solos(as) sigamos viviendo cada día como si fuese nuestro último, siendo Él, el primero en todo, el centro de nuestra vida. Keidy Danesy Cruz Márquez, aha. Postulante. Comunidad “Sebastián Gili Vives” Cofradía de Cortés (Honduras)

JESUS RESUCITO opt

Experiencia de fe

Con esta reflexión que he hecho sobre cómo me ha llevado mi pequeña y frágil fe, en este tiempo tan privilegiado para encontrarnos con Él, en medio de tanto dolor que causa el saber el sufrimiento de muchos en el mundo. Y sobre todo la irresponsabilidad de quienes deben preocuparse por el bienestar de su pueblo y no lo hacen. Me inducido a ver cuál ha sido el camino que he tomado en este momento.

De lo que estoy segura, es que como humanos nunca estamos preparados para vivir situaciones que llegan de momento y de una forma tan fuerte en la que nadie está a salvo. Porque de un modo o de otro, todos tenemos nuestros planes, nuestros proyectos, nuestras actividades de cada día, viviendo nuestro mundo muchas veces sin ser conscientes de lo que le pasa al otro, a la madre tierra y a la naturaleza.

Pero como dicen: no hay mal que por bien no venga. No hay nada en esta vida que no nos dé una lección, un aprendizaje, un alto en el camino que nos hace vernos a nosotros mismos y reflexionar a la luz de la fe, qué quiere, que desea Dios. En lo personal, no ha sido fácil, porque me preguntaba qué quiere Dios de nosotras en este momento crucial de nuestra vida, qué vamos a hacer ahora con las personas necesitadas que cada semana nos encontramos con ellos. Y lo que más me cuestionaba es qué hubiera hecho Jesús en este caso.

Al principio había una parte de mí, que se resistía a dejarlo todo, que me decía que siguiéramos atendiendo al menos a los enfermos. Las lecturas de cada día, escuchar y ver al Papa Francisco me ayudo a caer en la realidad y a darme cuenta que toda decisión se toma viendo siempre el bien de los demás y el nuestro. Al final, escuchar a la Iglesia, y a nuestra Superiora General, y viendo lo difícil que estaban pasando muchas personas en el mundo, supe que Dios pone delante de nosotros la vida y la muerte y nos da la libertad para saber elegir.

Ha sido la Cuaresma más fuerte que he vivido, le he pedido perdón al Señor por todo lo que hecho, tanto de manera consciente como inconsciente, porque soy parte de esta creación que no se ha portado como una verdadera hija, que no ha sabido amar, tanto a mi prójimo como a toda su creación. Por las veces que he sido parte de los cobardes que se callan, por no asumir riesgos, por no complicarme la vida.  

Jesús ha resucitado, a Él le he pedido que me ayude a resucitar de esas actitudes, pensamientos y deseos que me hacían estar bajo tierra, sé que ya lo está haciendo, porque veo cada situación como una oportunidad a valorar y ser agradecida por lo que de él cada día recibimos sin importar el tamaño. Ser agradecida con Dios por todo lo bueno que hace en situaciones difíciles, nada más que agradecer, porque son muchos en el mundo que todavía están como niños pedigüeños, pidiendo y pidiendo, sin agradecer por las cosas maravillosas que están sucediendo y que solo Dios las puede hacer.

Que Dios me ayude en mi resurrección de cada día, porque todavía me falta mucho, y en este momento que nos preparamos para pentecostés, le pido al Espíritu Santo que ilumine mi vida, que con su ayuda pueda ir descubriendo lo que Dios quiere de mí, y sobre todo, cómo hacerlo, porque no lo sé. Solo me queda disponerme y dejarme guiar por él.

Con la imagen quiero dar a conocer que Jesús resucitado y sale a mi encuentro sin importar como estoy, porque me ama y quiere salvarme como lo hizo con María Magdalena. Él toma la iniciativa.

Gracias al Consejo General por su preocupación por cada una, gracias por todo lo que hacen posible en cada una de nuestras comunidades, gracias por su generosidad y sus consejos a las que más lo necesitamos.

Reyna Mª Calderón Valladares, aha. Profesa

Comunidad de Ocotal (Nicaragua)

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Mi vida está en las manos de Dios

Comienzo con esta frase porque así lo veo, siento y experimento de que mi vida está en las manos del Señor, es la segunda experiencia fuerte en mi vida, donde me veo que lo único que me queda es Dios, confiar en Él y abandonarme en El, y esto me lleva a saber esperar, tener paciencia, esperanza, alimentándome desde la Palabra de Dios, mis encuentros personales el compartir con mis hermanas y la lectura de un libro.

Doy gracias al Señor por todo aquello que va modelando en mi vida, estar en casa con mis hermanas me está permitiendo no solo compartir, sino conocerlas mucho mejor, estoy aprendiendo a escuchar y contemplar a enriquecer y dejarme enriquecer con los dones de cada una.

En medio de esta realidad espero, confío, guardo esperanza en Aquel que no falla, porque sus palabras son vida, camino y verdad y eso me sostiene a ejemplo de María nuestra Madre que supo esperar en el Señor.

Abrazos…Hna. Irene Vargas Castro, aha. Comunidad Noviciado “San Agustín” – San Pedro Sula (Honduras)

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Un tiempo Nuevo

Según el libro del Eclesiastés 3, 1-8, hay un tiempo para cada cosa y creo que esta cuarentena no es la excepción, es un tiempo de aprender. Durante mis 35 años de vida, jamás había vivido un tiempo obligatorio de confinamiento, por eso creo que la naturaleza es sabia, esto lo digo no siendo ajena al dolor que esta pandemia ha provocado en miles de familias. Hablo de la sabiduría de la naturaleza, porque creo que como humanidad estábamos dando más relevancia a lo virtual que a las relaciones físicas.

Este “paro” obligatorio me ha hecho estar más tiempo con mis prójimos, mis hermanas de comunidad, que a veces la prisa del día a día se interponía. Esta parada me ha enseñado a contemplar más mi realidad, me ha hecho valorar aquellas experiencias pastorales que a veces por cansancio las viví desde la inercia. Me ha hecho tomar conciencia de la importancia de los encuentros físicos, las palabras, sonrisas, miradas, que en este momento solo están grabadas en mi memoria y en el corazón. Este parón es tan necesario para volver a valorar muchos de los acontecimientos cotidianos que ya dábamos por hecho y me ha confirmado e impulsado a decir que el ser humano es un ser-con-otros. No nacimos para vivir solo, nuestro ser se desarrolla en relación con los demás. Hna. Liliam Mercedes García Calderón, aha. Superiora de la Casa Noviciado “San Agustín” San Pedro Sula (Honduras

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Visita de nuestras Hermanas de Ocotal a los enfermos

Durante el mes de marzo nuestras Hermanas continuaron con las visitas a los enfermos, para practicar las curas de las úlceras varicosas.

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