Nos ponemos en marcha recordando las conclusiones del XXVI Capítulo General en que se nos invitaba a crecer internamente y a confiar en que el cambio interior dará frutos en el exterior. Esto es el «ir a la otra orilla» al que nos invita Jesús, sabiendo que Él va con nosotros en la barca y que los desafíos no los enfrentamos solas.
Hoy elegimos ser esperanza para los demás, fijando los ojos en Jesús, que vino a liberar y a dar su vida en la Cruz por toda la humanidad, aprendiendo sus gestos de ternura y cercanía, reconociendo la bondad de las personas que tenemos cerca, de nuestras propias hermanas de comunidad, para ir a la misión con fuerzas renovadas.
















