El pasado 17 de octubre, en la catedral de Santa María de Ibiza, el cardenal Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos presidió la misa de beatificación de los 20 sacerdotes asesinados, durante la persecución religiosa de las fuerzas republicanas en 1936.
Concelebraron la Santa Misa el obispo de Ibiza, monseñor Vicent Ribas; el arzobispo metropolitano de Valencia, monseñor Enrique Benavent Vidal, el Secretario del Dicasterio para el Culto Divino, monseñor Aurelio García Macías; otros siete obispos y la mayor parte del clero diocesano de Ibiza y Formentera.
En su homilía, el cardenal Semeraro se inspira en el pasaje evangélico en el que Jesús asocia a sus discípulos a su propio destino, enviándolos como corderos en medio de lobos: «Id: he aquí que os envío como corderos en medio de lobos». Recordando que San Agustín en uno de sus sermones sostenía que no se trataba de lobos en medio de un rebaño de ovejas sino de un rebaño enviado entre los lobos, el prefecto afirmó que el propósito de Jesús “no es desanimar, sino tranquilizar a los discípulos respecto a su presencia y su cercanía. Él es el Maestro que no oculta a sus discípulos las dificultades de la misión que se les ha confiado” pero permanece siempre cerca de nosotros.
“Al celebrar, pues, a los beatos mártires de Ibiza, no pedimos que se nos libre de toda dificultad, sino que no perdamos de vista a Cristo en las dificultades; no pedimos no conocer el miedo, sino no dejarnos dominar por él; no pedimos una vida sin contradicciones, sino la gracia de permanecer fieles en el amor”, concluyó el prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos.
Nuestras hermanas de la comunidad de Ibiza participaron de la celebración, junto a otras religiosas de la Diócesis.
Que el ejemplo de estos mártires nos mueva a seguir entregando la vida por Cristo.














